El Pleno del Ayuntamiento de Ciudad Real ha aprobado la Ordenanza de Zona de Bajas Emisiones (ZBE) y Prioridad Peatonal, una norma que fija el marco para regular el tráfico y reforzar la movilidad a pie en la capital. La medida da cumplimiento a la obligación europea y estatal para municipios de más de 50.000 habitantes y se adapta, según el equipo de gobierno, a la realidad local.
La ordenanza crea el marco de la Zona de Bajas Emisiones y de áreas de prioridad peatonal en Ciudad Real. El Consistorio la presenta como un instrumento de ordenación y mejora del espacio público, con un enfoque gradual. “Más allá de la obligación legal, tenemos una oportunidad para seguir avanzando en una ciudad más saludable, sostenible y pensada para las personas”, señaló el concejal de Movilidad, Miguel Hervás.
El responsable municipal subrayó que el objetivo es «mejorar la calidad de vida de la ciudadanía, reforzando el modelo de ciudad amable y accesible, sin imponer ni generar dificultades». La norma busca ordenar el tráfico y reforzar la movilidad a pie sin un enfoque sancionador, incidió Hervás, quien defendió que consolida un modelo que ya ha reducido el tráfico rodado gracias a una zona peatonal más amplia y a la priorización del peatón.
Votación y alcance
El texto salió adelante con los votos favorables de PP, PSOE, Ciudadanos y el concejal no adscrito, y el rechazo de VOX. El texto obtuvo respaldo mayoritario y solo registró el voto en contra de VOX. No se precisaron en la comunicación municipal detalles operativos adicionales sobre los límites de la ZBE o su calendario de aplicación.
Desde el gobierno local se remarcó que la aprobación permite al Ayuntamiento cumplir con los requisitos en vigor y avanzar en la ordenación de la movilidad. La corporación trasladó un mensaje de tranquilidad y destacó el carácter “poco restrictivo” del documento, que busca encajar en las características de Ciudad Real.
Contexto normativo
La implantación de zonas de bajas emisiones es obligatoria en las ciudades de más de 50.000 habitantes, tal y como recogen la normativa europea y la legislación estatal. Ciudad Real se sitúa en ese umbral y activa así su ordenanza para alinear la práctica municipal con ese marco legal.
El Ayuntamiento incidió en que los medidores de calidad del aire no detectan un problema de contaminación significativo en la ciudad. Ciudad Real no presenta un problema de contaminación, según los medidores de calidad del aire. En ese contexto, defendió un diseño “poco restrictivo”, orientado a ordenar, sumar y mejorar sin penalizaciones generalizadas.
Prioridad peatonal y modelo de ciudad
El texto refuerza la prioridad peatonal como eje del modelo urbano. En paralelo a la ZBE, el Consistorio destaca que ya se ha ampliado la zona peatonal y que la prioridad del peatón ha reducido de forma proactiva el tráfico rodado en el centro.
Hervás insistió en que la ordenanza “no viene a sancionar, sino a ordenar”, con la intención de consolidar una ciudad más accesible, con espacios públicos de mayor calidad y movilidad más segura. El enfoque, subrayó, es incremental y adaptado a las necesidades locales.
Proceso y consenso
El gobierno municipal asegura que el documento ha sido trabajado en los consejos de movilidad y que se ha enriquecido con aportaciones de distintos grupos políticos. Se agradeció expresamente la colaboración durante el proceso.
La corporación reitera que la ordenanza nace de un consenso amplio y que su despliegue pondrá el acento en la convivencia entre modos de transporte. El Ayuntamiento apela al consenso para aplicar una ZBE adaptada a la ciudad y centrada en la mejora del espacio público.
El Concejal de Movilidad resumió el espíritu del texto al recordar que la obligación legal es, a la vez, una oportunidad. El Consistorio aspira a traducir el cumplimiento normativo en una mejora tangible de la calidad de vida, con prioridad peatonal y un marco de bajas emisiones ajustado a la realidad de Ciudad Real.
