El Teatro Quijano de Ciudad Real ha reunido en doble sesión a alrededor de 800 escolares de Primaria y Secundaria para un concierto didáctico de la Orquesta CLM Sinfónica. La propuesta, impulsada por la concejalía de Educación del Ayuntamiento, busca acercar la música a los más jóvenes con una fórmula participativa y accesible, apoyada en un repertorio que facilita el juego entre sonido e imaginación.
El programa giró en torno a «El carnaval de los animales», de Camille Saint-Saëns, una pieza concebida como suite de breves estampas musicales que asocian timbres e instrumentos con distintos animales. La elección permitió articular una experiencia en la que la escucha activa se combinó con dinámicas de interacción en el propio patio de butacas. «Se trata de acercar la música de una forma lúdica y educativa, ayudándoles también al desarrollo de la creatividad«, subrayó la concejal de Educación, María José Escobedo.
Concierto didáctico en doble sesión
La sala se ha llenado en dos turnos con grupos procedentes de varios centros de la capital. La disposición escénica y el diseño del programa apuntaron a que el alumnado identificara en directo cómo cada familia instrumental puede evocar un carácter, un movimiento o una escena. Esa guía, vertebrada a través de la suite de Saint-Saëns, equilibró el componente pedagógico con momentos de humor y sorpresa.
La Orquesta CLM Sinfónica actuó bajo la batuta de Francisco José Velasco, con plantilla ajustada a las necesidades de una obra que destaca por la claridad del color orquestal. La respuesta del público infantil y adolescente, integrada en distintos pasajes, formó parte del relato musical y reforzó la dimensión formativa del encuentro.
Saint-Saëns como hilo conductor
En «El carnaval de los animales» cada número propone un juego reconocible: los metales y las cuerdas graves para los leones; líneas lentas y pesadas para las tortugas; motivos ágiles para los canguros. Ese mapa de referencias permitió al público establecer conexiones inmediatas entre timbre y representación, sin necesidad de apoyos visuales.
El músico y pedagogo Hernán Milla, profesor del Conservatorio de Música Marcos Redondo, ejerció de maestro de ceremonias. Con intervenciones breves y precisas, introdujo las secciones, explicó qué escuchar en cada fragmento y dio pie a intervenciones desde las butacas. Su mediación facilitó que la orquesta y la sala compartieran códigos y ritmo.
Participación y aprendizaje
La propuesta incorporó mecánicas de llamada y respuesta, preguntas cortas y gestos de dirección desde el escenario para activar la escucha. Así se concretó el objetivo institucional de «estimular la sensibilidad mediante la interacción con los músicos presentes en el escenario», planteado por la organización. La naturaleza episódica de la obra, con movimientos breves y contrastantes, sirvió para mantener la atención y condensar los conceptos musicales clave en ventanas de pocos minutos.
El carácter didáctico no restó exigencia a la interpretación: se cuidaron dinámicas, articulaciones y diálogos internos para que el «animal» emergiera del sonido y no de la explicación. Esa precisión permitió que el humor —presente en varias secciones— funcionara como apoyo a la comprensión y no como distracción.
Con esta iniciativa, el Ayuntamiento refuerza una línea de trabajo que integra contenido artístico y herramientas pedagógicas en el ámbito escolar. La orquesta actuó no solo como intérprete, sino como recurso educativo, y el teatro, como aula ampliada. El formato, por su combinación de calidad musical e interacción, acerca el repertorio clásico a nuevas generaciones sin diluir su exigencia.
