El Ayuntamiento de Ciudad Real renovó este domingo, 25 de mayo, el Voto de la ciudad a la Virgen del Prado en la Santa Iglesia Catedral Basílica. La ceremonia, de marcado carácter institucional y religioso, conmemora la aparición de la patrona en la ermita del Prado y reafirma una tradición central en la identidad local.
El acto fue presidido por el obispo de la Diócesis de Ciudad Real, Abilio Martínez, y contó con la asistencia del alcalde, Francisco Cañizares, y miembros de la corporación municipal. También acudieron la Junta Directiva de la Hermandad de la Virgen del Prado, representantes de hermandades, el Pandorgo, la Dulcinea y sus damas.
Con esta celebración, el Consistorio reitera un compromiso histórico que la ciudad mantiene con su patrona, una promesa que solicita su intercesión por los vecinos y recoge una devoción transmitida de generación en generación.
Un compromiso arraigado
La Misa del Voto, de larga tradición en Ciudad Real, se mantiene como uno de los hitos del calendario devocional local. El gesto de renovación no es un mero formalismo: simboliza el vínculo de la ciudad con la Virgen del Prado y la petición explícita de amparo para la comunidad.
La presencia de autoridades civiles y representantes de cofradías y figuras populares subraya el carácter integrador del rito. La Hermandad de la Virgen del Prado, depositaria del culto, participó en la organización y en la representación de las distintas sensibilidades religiosas de la ciudad.
El marco elegido, la Catedral Basílica, refuerza el alcance de la ceremonia y su continuidad en el tiempo, con una liturgia que cada año convoca a instituciones y sociedad civil.
Llamada a la paz y a la caridad
En su homilía, el obispo Abilio Martínez centró el mensaje en la paz y la fraternidad. Pidió a la Virgen que «traiga la paz a nuestros corazones, a nuestras familias y al mundo entero» y apeló a la construcción de una «civilización del amor», uno de los ejes del contenido pastoral que propuso a los fieles.
El prelado reclamó combatir la indiferencia ante los más vulnerables y reforzar la caridad como práctica, no como idea abstracta. «El amor a María debe llevarnos también a querer a los pobres y a quienes más necesitan de nuestra ayuda», señaló, al situar a la Virgen como referente de servicio.
El obispo resaltó que la Virgen del Prado «nos enseña el camino del apoyo a los demás» y cerró con una petición de protección para los asistentes, sus familias, las instituciones y toda la ciudad de Ciudad Real. La homilía hiló así devoción y compromiso social, con un énfasis explícito en la solidaridad.
Representación institucional y cofrade
La presencia del alcalde, Francisco Cañizares, y de concejales de la corporación puso el acento en la dimensión institucional del Voto. El acompañamiento de la Junta Directiva de la Hermandad de la Virgen del Prado, así como de otras hermandades, reforzó la vertiente cofrade de la celebración.
Figuras populares como el Pandorgo, la Dulcinea y sus damas aportaron el componente tradicional propio de la capital manchega, en una ceremonia que combina protocolo, liturgia y arraigo ciudadano. El Voto se reafirma así como espacio de encuentro entre Iglesia, Ayuntamiento y tejido social, con la patrona como eje común.
Concluida la eucaristía, la ciudad dejó constancia un año más de su adhesión a la Virgen del Prado, en un rito que, según la propia diócesis, propone una respuesta práctica: paz interior, concordia familiar y atención a los más necesitados como expresión de fe y compromiso público.
