Ciudad Real honra la memoria de Miguel Ángel Blanco en su 29 aniversario

Ciudad Real honró este lunes la memoria de Miguel Ángel Blanco con un acto institucional en la Sala de Exposiciones de la Casa Consistorial, al cumplirse 29 años de su asesinato a manos de ETA. El homenaje, bajo el lema «Tu legado nos compromete», reunió al alcalde, miembros de la corporación municipal, representantes de otras administraciones, fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado y entidades de la sociedad civil.

La ceremonia combinó recuerdo, testimonio y una apelación explícita a preservar la memoria. Hubo intervenciones, un minuto de silencio, la lectura de un manifiesto de la Fundación Miguel Ángel Blanco y un cierre simbólico con un mural de huellas.

Acto institucional en el Consistorio

En su intervención, el alcalde de Ciudad Real, Francisco Cañizares, subrayó la importancia de transmitir a las nuevas generaciones quién fue Miguel Ángel Blanco y en qué circunstancias perdió la vida. «Recordar y tener memoria es fundamental para actuar en consecuencia», afirmó, antes de enlazar memoria y futuro: «Un pueblo que no recuerda su pasado es incapaz de construir un futuro».

Cañizares apeló a un compromiso cívico sostenido: no ser «rehenes de la desmemoria», mantener una «mirada clara» hacia el pasado y preservar el espacio público de cualquier intento de relativizar el terrorismo. Para el regidor, «no todo lo que se dice ha de ser respetable» y la libertad exige fijar límites democráticos frente a los discursos que legitimen la violencia.

Llamada a la memoria y al consenso

El alcalde enmarcó el homenaje en la reacción social que sacudió al País Vasco y al conjunto de España en 1997. Recordó el «Basta ya» que movilizó a miles de ciudadanos y el clamor «ETA no, vascos sí», símbolo de una toma de conciencia colectiva durante aquellos años. «No podemos consentir el blanqueamiento de quienes intentaron vencer a la democracia por la fuerza», remachó Cañizares.

La presencia de representantes institucionales y cuerpos de seguridad reforzó el tono de consenso del acto, centrado en la dignidad de las víctimas y la defensa del Estado de derecho. La secuencia oficial incluyó un minuto de silencio, mantenido por todos los asistentes.

Relato de aquellas 48 horas

La parte testimonial abrió con un diálogo entre los periodistas Joaquín Castro (director del Gabinete Multimedia), Juan Carlos Sevilla (director de COPE Castilla-La Mancha) y Laura Espinar (periodista y exdirectora de Diario Lanza). Los tres rememoraron las 48 horas de secuestro que paralizaron el país y las concentraciones que se multiplicaron por toda España para exigir la liberación de Blanco.

El panel periodístico puso foco en la dimensión cívica de aquella respuesta, la unidad social que generó y la forma en que marcó un antes y un después en la percepción pública del terrorismo. La evocación combinó memoria profesional y emoción contenida, sin obviar la pedagogía necesaria para comprender el contexto de finales de los 90.

Voces de la nueva generación

El homenaje dio espacio a quienes no vivieron directamente los hechos. Tomaron la palabra Andrea León, Dulcinea 2026; Álvaro Monsalve, hermano mayor de la Hermandad de la Virgen de Alarcos; y alumnos del Colegio Ntra. Sra. del Prado (Marianistas). Sus intervenciones subrayaron la necesidad de aprender de lo ocurrido y mantener activa la memoria de las víctimas.

Estos testimonios reforzaron una idea compartida durante el acto: la transmisión intergeneracional es clave para blindar la memoria democrática y evitar que el tiempo diluya las lecciones extraídas del pasado reciente.

Manifiesto de la Fundación

Tras el minuto de silencio, se leyó el manifiesto de la Fundación Miguel Ángel Blanco. El texto recordó que han pasado 29 años, la misma edad que tenía el concejal de Ermua cuando fue secuestrado y asesinado. Advirtió contra «olvidar o manipular» la historia y contra cualquier «blanqueamiento» del terrorismo, que supondría «pervertir la democracia» y «humillar a las víctimas».

El manifiesto insistió en que «la verdad no es negociable» y en que «las víctimas del terrorismo no piden venganza, sino que se diga la verdad, que se haga justicia y que se respete la memoria de quienes lo perdieron todo». Además, llamó a no apartar la mirada de lo que «está ocurriendo ahora» en materia de memoria. Sobre los jóvenes, subrayó que Blanco «no es solo un símbolo: era una persona» y «un hombre joven, bueno y valiente».

Un mural para cerrar

El homenaje concluyó con la participación de los asistentes en la creación de un gran mural de huellas, concebido como gesto visual para mantener viva la memoria de Miguel Ángel Blanco. La pieza, integrada por decenas de impresiones, busca fijar en el espacio público el compromiso cívico expresado durante el acto.

La secuencia del homenaje, del testimonio a la acción simbólica, articuló un relato de memoria activa que conectó el recuerdo personal con el compromiso institucional. Con ello, la capital manchega se sumó un año más a los actos que, en distintos puntos del país, reivindican la dignidad de las víctimas y el valor de la concordia democrática.

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