La Fuente de la Talaverana, en el Parque Gasset de Ciudad Real, se convirtió el domingo en un auditorio al aire libre con la actuación de la Orquesta Filarmónica de La Mancha (OFMAN). Cerca de 1.000 personas siguieron un programa sinfónico diseñado para la Feria y Fiestas de la ciudad y que, además, abrió la programación de los Bailes de la Talaverana de este verano.
La cita, que contó con la presencia del alcalde, Francisco Cañizares, y de la concejal de Servicios Sociales, Aurora Galisteo, alcanza su cuarta edición y confirma su consolidación como una de las veladas musicales de referencia de la Feria. Nació a propuesta de la propia OFMAN con la idea de llevar la gran sinfonía a un espacio emblemático y de fácil acceso para el público general.
La organización subraya el carácter inclusivo de la iniciativa, impulsada desde Servicios Sociales con especial atención a las personas mayores, sin renunciar a un perfil familiar. El patrocinio del Grupo Otar 2022 ha permitido mantener el concierto en la agenda festiva de la ciudad.
Talaverana, espacio recuperado
La actuación sirvió para reforzar el papel de la Talaverana como punto de encuentro ciudadano durante la Feria. «Es un espacio para ellos en la Feria que no contaba», recordó Galisteo, en referencia al público mayor, al valorar la utilidad de la propuesta para dinamizar el enclave con música y convivencia intergeneracional.
El entorno presentó una imagen renovada, con iluminación más festiva que facilitó su identificación dentro del Parque Gasset y reforzó su presencia durante las noches de Feria. A ello se sumó, un año más, la colaboración de la Hermandad de la Santa Cena, encargada del servicio de barra a precios populares.
En los accesos y en el propio perímetro de la fuente se sucedieron los corros de familias y grupos de amigos, síntoma de una convocatoria que ha trascendido la etiqueta de concierto para convertirse en un ritual compartido de inicio de fiestas.
Seis días de baile y orquesta
El concierto fue el pistoletazo de salida de una edición ampliada de los Bailes de la Talaverana. La programación pasa de cuatro a seis jornadas respecto al verano pasado, con cinco noches de orquestas tras el recital inaugural de la OFMAN.
El objetivo municipal es devolver a la Talaverana parte del protagonismo que tuvo en otras épocas de la Feria, ofreciendo a las personas mayores un espacio propio y cómodo de ocio, sin renunciar a la asistencia de padres y niños, habitual en este enclave.
La continuidad del calendario y la ampliación de fechas buscan fijar hábitos de asistencia y consolidar un público fiel, apoyado en propuestas accesibles, repertorios reconocibles y un formato pensado para disfrutar al aire libre.
«Músicas Festivas», viaje sinfónico
Bajo la batuta de Francisco Antonio Moya, la OFMAN presentó «Músicas Festivas», un recorrido por páginas emblemáticas del repertorio sinfónico asociadas a la danza, la celebración y distintos paisajes sonoros europeos. El director defendió una experiencia compartida: «no se viene solo a escuchar una orquesta, se viene a celebrar».
El diseño del programa combinó obras de gran pegada rítmica con piezas de brillo orquestal y melodías familiares, con un final pensado para un cierre especialmente rotundo. Aunque parte del repertorio no figure entre los títulos más populares, su huella melódica resulta reconocible para buena parte del público.
Programa de la noche
- Dmitri Shostakovich: Marcha y Finale de la Suite de Jazz nº 2.
- Ottorino Respighi: «Via Appia» de Pinos de Roma.
- Antonín Dvořák: Danza eslava nº 8.
- Camille Saint-Saëns: Bacanal de Sansón y Dalila.
- Piotr Ilich Tchaikovsky: Escena final de El lago de los cisnes.
- Georges Bizet: Farandole de L’Arlésienne.
- Manuel de Falla: Jota de El sombrero de tres picos.
- Nikolái Rimski-Kórsakov: «Canto gitano y fandango asturiano» del Capricho español.
Una respuesta que afianza la cita
Cerca de un millar de asistentes convirtió la fuente en un anfiteatro improvisado durante la noche del domingo. La sucesión de piezas de baile y el pulso rítmico de la orquesta sostuvieron la atención de un público heterogéneo, con presencia destacada de mayores y familias.
El respaldo ciudadano avala una propuesta que une música, Feria y convivencia en un enclave céntrico y abierto. La imagen de la Talaverana iluminada, el trasiego de las barras y el fluir de espectadores por los paseos del Gasset dibujaron una estampa festiva que encaja con el espíritu del programa.
La colaboración entre el Ayuntamiento, la OFMAN y el patrocinio privado de Grupo Otar 2022 garantiza la continuidad de una fórmula que, cuatro ediciones después, se ha asentado como uno de los arranques más reconocibles de la Feria de Ciudad Real.
Con el listón colocado por la orquesta, la Talaverana encara ahora cinco jornadas adicionales de orquestas y baile que prolongarán el uso del espacio durante la semana grande, con la mirada puesta en quienes hicieron de esta fuente un punto de encuentro generacional.
