El Ayuntamiento de Ciudad Real firmó un convenio de 200.000 € con el BM Caserío para la temporada 2026-2027, rubricado por el alcalde, Francisco Cañizares, durante la gala de presentación del equipo celebrada en IFEDI. La aportación se completa con 20.000 € por la explotación publicitaria del Quijote Arena, lo que eleva a 220.000 € el respaldo municipal al club en el presente curso.
La cuantía repite el esfuerzo económico concedido el pasado año, cuando el BM Caserío regresó a la máxima categoría del balonmano español. El club afronta ahora su segunda temporada en la Liga ASOBAL, un salto competitivo que el Consistorio quiere acompañar con financiación estable y visibilidad de marca en su pabellón.
El acuerdo se enmarca en la estrategia municipal de sostener proyectos deportivos con arraigo social y proyección de ciudad, según trasladó el regidor en el acto. El Ayuntamiento enfatiza que el equipo alcanzó la élite «por mérito propio» y que la labor pública consiste en «apuntalarlo» en esta etapa.
Un apoyo económico continuado
La nueva dotación de 200.000 € consolida una línea de ayuda que no se interrumpe tras el ascenso. Cañizares formalizó el convenio ante la plantilla y el cuerpo técnico en un evento que sirvió como pistoletazo de salida de la campaña 2026-2027.
Los 20.000 € adicionales vinculados al Quijote Arena refuerzan la presencia institucional en el principal recinto del club. Con ello, el montante total asociado al BM Caserío asciende a 220.000 € en el ejercicio, en línea con el respaldo del curso anterior.
El Ayuntamiento subraya que la fórmula combinada —convenio y derechos publicitarios— permite dar estabilidad financiera y, al mismo tiempo, activar retornos en imagen para la ciudad en un escaparate nacional como ASOBAL.
Vínculo entre deporte y ciudad
Cañizares puso en valor la evolución del proyecto liderado por el presidente, Julián Amores, y su equipo de trabajo, al que atribuyó haber hecho del Caserío «un referente de ciudad». Para el alcalde, el club ha tejido en los últimos años una red de complicidades con colectivos, empresas y entidades que trasciende los resultados del marcador.
Ese sentido de pertenencia, apuntó, es uno de los activos diferenciales. La afición «se ha sentido orgullosa» del equipo y ha convertido el balonmano en una seña local. Sobre esa base, el Consistorio defiende su papel de respaldo institucional para garantizar continuidad y crecimiento.
Además del primer equipo, la entidad mantiene su foco en la formación. El regidor reivindicó el carácter de cantera del Caserío, con categorías que alimentan el proyecto deportivo desde edades tempranas y sostienen el flujo de talento hacia la élite.
Un proyecto colectivo
Desde el club, Julián Amores remarcó la dimensión coral de la iniciativa: jugadores y directiva, pero también instituciones, patrocinadores, familias y voluntariado. La presentación en IFEDI marca el punto de partida de una campaña orientada a consolidar la estructura dentro y fuera de la pista.
El objetivo declarado no se limita a la competición. La ambición, trasladó Amores, es «construir algo» útil para Ciudad Real y su entorno: una organización estable que genere comunidad, atraiga apoyos y proyecte la imagen de la ciudad en el ámbito deportivo.
Con el convenio ya en vigor, el Caserío encara su segundo curso en ASOBAL con respaldo público y con una hoja de ruta que combina rendimiento, identidad local y trabajo de base. El desafío: sostenerse en la élite mientras se afianza una estructura que el Ayuntamiento considera estratégica para la ciudad.
