El Ayuntamiento de Ciudad Real rindió este martes homenaje a 51 autores que han investigado y contado la historia de la capital a través de la colección «Ciudad Real Ensayo» de la editorial Serendipia. El acto, celebrado en el Antiguo Casino, sirvió además para presentar los volúmenes II y III de la serie «Aquí nunca pasó nada: Ciudad Real entre líneas», una compilación de piezas breves que reivindican la memoria local frente al tópico de la inacción.
La distinción reconoce un trabajo altruista sostenido desde 2017 y orientado a acercar el pasado de la ciudad al público general, con especial atención al lector ciudadrealeño. En palabras del alcalde, Francisco Cañizares, «Ciudad Real necesita conocerse mejor a sí misma», un propósito que atraviesa las obras homenajeadas y los nuevos títulos presentados.
Homenaje a 51 autores
La inmensa mayoría de los 51 investigadores asistió al reconocimiento institucional, en el que el regidor agradeció una labor «muy importante» por su capacidad de poner en contexto la ciudad y su papel en el devenir nacional. El mensaje insistió en que por Ciudad Real han pasado hechos y personajes relevantes, aunque a menudo esa huella no haya sido percibida con claridad por la propia comunidad.
Los ensayos publicados en estos años han contribuido a esa relectura del territorio, con análisis que combinan rigor y divulgación. La colección «Ciudad Real Ensayo» ha ido creciendo de manera sostenida desde su lanzamiento y se ha convertido en un canal estable para difundir investigaciones locales que, de otro modo, quedarían fuera del circuito editorial.
Un símbolo recuperado
Como gesto de gratitud, el Ayuntamiento y la editorial entregaron a los autores una reproducción facsimilar de un documento recuperado recientemente: un dibujo del siglo XVII de la Real Hermandad de Ciudad Real. La pieza, coloreada, permite apreciar los tonos del atuendo que vestía esta corporación, considerada una suerte de policía incipiente establecida en el siglo XIII.
El detalle tuvo una lectura doble: reconocimiento a los investigadores y reivindicación del patrimonio documental que sustenta sus trabajos. La reproducción, de gran valor simbólico, conecta el legado material con la investigación que lo interpreta, eje de la colección celebrada.
Dos nuevos volúmenes
Tras el homenaje, se presentaron los tomos II y III de «Aquí nunca pasó nada: Ciudad Real entre líneas». Ambos reúnen 31 nuevos artículos que rescatan microhistorias, secretos, tesoros y curiosidades cotidianas relacionados con la capital y su entorno. La propuesta mantiene el formato de piezas breves y accesibles que ya definió la primera entrega, con el objetivo de desmontar el tópico de que en la ciudad «nunca pasa nada».
El arco temporal de los textos es extraordinariamente amplio: desde el siglo IX antes de Cristo hasta el siglo XXI. Esa amplitud permite cruzar épocas y enfoques, y mostrar cómo pequeñas historias iluminan procesos más grandes. Según explicó el director de la colección, José Luis Sobrino, este tipo de investigaciones «se quedaban fuera de los libros porque eran pequeñas», y la serie ha servido para darles cabida sin perder rigor ni vocación divulgativa.
Investigación en marcha
El empuje de la iniciativa no se detiene. Sobrino subrayó que, tras el éxito de la primera entrega, quedaron «muchos artículos más» listos para salir. El resultado ha sido la publicación simultánea de dos nuevos tomos y la planificación de continuidad: para 2027 están previstos otros dos volúmenes. A su juicio, «la investigación está muy activa en Ciudad Real», prueba de un interés creciente por el conocimiento de proximidad.
La editorial Serendipia, impulsora de ambas colecciones, ha consolidado así un espacio estable para la historia local con vocación de permanencia. Los libros están dirigidos al público general, con especial interpelación al vecino de Ciudad Real, y aspiran a propiciar un reencuentro con una ciudad cuya trayectoria, a menudo, ha quedado soterrada bajo el tópico. El reconocimiento municipal, el símbolo facsimilar y la nueva hornada de artículos dibujan una misma idea: la historia de Ciudad Real se escribe también en lo pequeño, y hacerlo visible enriquece la memoria compartida.
