La Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha exhibió en Campo de Criptana la transformación turística de Ciudad Real con la apertura del nuevo espacio urbano en la Sierra de los Molinos. El acto, con la delegada provincial Blanca Fernández y el alcalde, Santiago Lázaro, puso el foco en las obras ejecutadas con cargo al Plan de Sostenibilidad Turística, que suma 1,3 millones de euros en la localidad.
Fernández defendió que la provincia ha dejado de ser “tierra de paso” para afianzarse como “tierra de destino”, después de haber llegado a encabezar, en momentos puntuales, las estadísticas nacionales del sector. Recalcó que ese avance no es exclusivo del Gobierno regional y subrayó la contribución de los ayuntamientos y del sector privado en la mejora de las infraestructuras y del servicio.
Repunte de visitantes y pernoctaciones
La delegación provincial sitúa el balance del año en cifras al alza: cerca de 400.000 visitantes y más de 650.000 pernoctaciones entre enero y octubre. En ese periodo, según Fernández, el comportamiento de las estancias registró “un incremento muy notable” que la Junta aspira a consolidar en los próximos meses.
El diagnóstico enlaza con el objetivo de reforzar la posición de Ciudad Real en el mapa turístico nacional, con la provincia sumando plazas alojativas y experiencias ligadas a su patrimonio cultural, paisajístico y gastronómico. La estrategia pasa por aumentar el tiempo de estancia y la calidad de la visita, un punto en el que la administración autonómica y los consistorios insisten en actuaciones de detalle: accesibilidad, iluminación, señalética y espacios peatonales.
Obras en la Sierra de los Molinos
El nuevo espacio urbano ejecutado en la ladera de los molinos icónicos de Campo de Criptana introduce cambios visibles en la llegada y el tránsito de visitantes. Se han habilitado amplias zonas peatonales, reforzado la iluminación, mejorado la seguridad y ordenado los aparcamientos frente al Centro de Interpretación de los Molinos. Además, el proyecto incluyó el asfaltado de dos tramos de calles próximas con una inversión de 63.157 euros, financiada en un 70 % por el Gobierno autonómico.
La Junta enmarca la intervención en una regeneración del entorno que busca facilitar el acceso y “poner en valor un patrimonio ya de por sí singular”, con actuaciones que conectan los recursos del cerro con el casco urbano y redistribuyen los flujos en periodos de alta afluencia. El Ayuntamiento recalca el impacto directo en la experiencia del visitante y en la convivencia con el vecindario durante los picos de demanda.
Colaboración institucional y privada
Fernández reivindicó la suma de esfuerzos. “No es mérito exclusivo del Gobierno regional”, dijo, al destacar el papel de consistorios como el de Campo de Criptana y el empuje del tejido empresarial local. En su diagnóstico, la oferta ha ganado competitividad por la mejora de infraestructuras y del servicio, con la hostelería y los alojamientos como palancas de calidad.
La delegada situó el Plan de Sostenibilidad Turística como herramienta para ejecutar obras «con inteligencia» y alineadas con la demanda. Sobre el ritmo de crecimiento, recordó que la provincia ya ha alcanzado techos inéditos en pernoctaciones y pidió mantener ese rumbo con más inversión en accesibilidad y servicios complementarios, el binomio que, a su juicio, permite convertir visitas de día en estancias completas.
La inauguración en la Sierra de los Molinos opera así como escaparate de la apuesta institucional por consolidar Ciudad Real como destino, con proyectos de bajo impacto que refuerzan la identidad del enclave y elevan el estándar de la visita. “En esa dirección tenemos que seguir creciendo”, resumió Fernández.
