La delegada de la Junta en Ciudad Real, Blanca Fernández, aprovechó la cena solidaria del 25 aniversario de Rosae –Asociación Cáncer Valdepeñas– para reivindicar el papel central de la sanidad pública en la supervivencia al cáncer. En Valdepeñas, el 14 de marzo, la responsable autonómica subrayó que «la sanidad pública es lo más grande que hemos construido como sociedad» y ligó su defensa al impulso de la investigación y al acompañamiento a las pacientes.
El mensaje tuvo dos ejes: la necesidad de sostener el sistema sanitario y la relevancia del tejido asociativo. «La investigación es esencial para curar el cáncer, mejorar los tratamientos y el diagnóstico», dijo, pero advirtió de que, «sin la sanidad pública, el 90% de las personas que se salvan no podrían salvarse». El reconocimiento se extendió a los profesionales sanitarios presentes en el acto.
Defensa de la sanidad pública
Fernández planteó un paralelismo entre el sistema público y Rosae: ambos, sostuvo, comparten el «espíritu» de sumar fuerzas para llegar más lejos que las actuaciones individuales. En ese marco, subrayó el valor del apoyo integral a las pacientes de cáncer de mama —tratamiento, acompañamiento y atención psicológica— con especial foco en quienes atraviesan situaciones de mayor vulnerabilidad.
La delegada destacó que asociaciones como Rosae cubren espacios a los que la Administración no alcanza. «Rosae llega donde las instituciones no pueden llegar», afirmó, aludiendo a la red de apoyo, asesoramiento e información que la entidad ofrece desde su fundación. Ese trabajo, añadió, se sustenta en el altruismo, la solidaridad y un componente humano que considera «absolutamente imprescindible».
Veinticinco años de Rosae
La cena de aniversario reunió a casi 160 comensales y sirvió para hacer balance de una trayectoria que la entidad resume en una cifra: 452.000 euros donados a la investigación del cáncer de mama. El impulso lo lidera una junta directiva compuesta por 14 mujeres, con una base social que alcanza las 373 personas y el objetivo declarado de llegar a 400 socios.
Hubo también un recuerdo para quienes ya no están. Rosae evocó a las 75 personas fallecidas por cáncer de mama en este cuarto de siglo, entre ellas su fundadora, Pepa Madrid. La presidenta, María Luisa Villafranca, encabezó un acto concebido como celebración y homenaje, con el propósito de afianzar la «familia» de la asociación y reforzar su capacidad de apoyo.
En su intervención, Fernández ligó el balance de Rosae a la mejora real en la vida de las personas. «La investigación es esencial», insistió, pero puso el acento en que la red pública y el tejido social son los que hacen posible que ese avance llegue a quienes lo necesitan en cada etapa del proceso.
Fondos y destinatarios
La recaudación anual de Rosae se canaliza a proyectos de investigación en distintas instituciones. En esta edición, los fondos han sido asignados a cuatro entidades: la Universidad de Granada, a través de su cátedra de investigación CMC; el Grupo Español de Investigación en Cáncer de Mama (Geicam); la Sociedad Española de Oncología Médica (Seom); y el Instituto de Investigación Sanitaria de Castilla-La Mancha (IDISCAM). Los recursos se orientan a avanzar en diagnósticos más precisos y tratamientos menos invasivos.
La selección de beneficiarios refuerza el puente entre la labor local de Rosae y los equipos que impulsan ensayos y desarrollos clínicos en el ámbito nacional. Para la organización, ese retorno a la comunidad —en forma de conocimiento, opciones terapéuticas y acompañamiento— es parte de su razón de ser.
Presencia institucional y apoyo local
El acto contó con la asistencia de la teniente de alcalde de Valdepeñas, Vanessa Irla, y de los delegados provinciales de Sanidad y de Fomento, Francisco José García y Manuel Martínez López-Alcorocho, además de representantes de asociaciones colaboradoras, patrocinadores y personal sanitario. La presencia institucional buscó escenificar el respaldo al recorrido de Rosae y a la continuidad de su trabajo.
En la clausura, el mensaje fue nítido: 25 años de Rosae se traducen en apoyo cercano a las pacientes, impulso a la ciencia y defensa de un sistema que, en palabras de Fernández, garantiza la igualdad de oportunidades. Tres ejes que, lanzados desde Valdepeñas, aspiran a sostenerse en el tiempo con el empuje de su base social y la colaboración pública.
