Castilla-La Mancha acelera su apuesta por la investigación biosanitaria con una hoja de ruta clara y un objetivo inmediato: convertir el Instituto de Investigación Sanitaria de Castilla-La Mancha (IDISCAM) en un centro acreditado y competitivo. El empuje llega en un año que el Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (SESCAM) define como punto de inflexión por el salto en actividad y por el arranque del nuevo marco estratégico.
El director gerente del SESCAM, Alberto Jara, subrayó durante la inauguración de la Jornada de Investigación de IDISCAM que 2025 está dejando cifras inéditas fruto de mejoras de procesos, una reorganización interna y el trabajo sostenido de los equipos. «IDISCAM está demostrando músculo investigador, visión estratégica y capacidad de crecimiento», resumió.
Los datos respaldan ese diagnóstico: la firma de contratos de estudios clínicos ha crecido un 145% entre 2024 y 2025, la facturación emitida —indicador clave del avance real de un instituto— lo ha hecho en un 58% y el volumen de proyectos gestionados se ha incrementado un 43% en un solo año. Para el SESCAM, son señales de confianza de los promotores y de la eficacia del modelo de gestión única.
Crecimiento sostenido en 2025
El salto cuantitativo viene acompañado de cambios organizativos orientados a captar y gestionar actividad científica de mayor complejidad. El SESCAM apunta a un ecosistema más maduro, capaz de atraer ensayos y proyectos competitivos y de acompañar a nuevos grupos. La institución remarca que ese progreso se apoya en el compromiso diario de los profesionales y en una coordinación reforzada con los servicios clínicos.
En paralelo, el instituto busca consolidar su papel como plataforma de referencia para investigadores de la comunidad, abriendo la puerta a que más equipos se incorporen a convocatorias nacionales e internacionales con apoyo metodológico y de gestión.
Acreditación, objetivo 2030
Sobre esa base, IDISCAM ha iniciado la elaboración del Plan Estratégico 2026-2030, diseñado con un objetivo central: lograr la acreditación del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII). El documento se prepara con participación de investigadores, coordinadores, comisiones y comités científicos interno y externo, y se alinea con la guía técnica de evaluación del ISCIII para reforzar capacidades y cubrir requisitos pendientes.
El plan incorporará un programa de investigación propio que revisa la adecuación de las áreas científicas —cerca de 100 grupos consolidados—, las capacidades del territorio y las prioridades estratégicas del instituto. Entre ellas figuran la medicina personalizada, la Atención Primaria, el envejecimiento y la fragilidad, la equidad en el acceso y el uso eficiente de los recursos, los ensayos clínicos, el cáncer y las neurociencias.
La hoja de ruta aspira a ordenar el crecimiento, fijar metas verificables y asegurar la trazabilidad de resultados en cada línea, con evaluaciones periódicas y criterios homogéneos de calidad.
Programas de impulso al talento
El empuje de 2025 incluye el lanzamiento de dos iniciativas propias. La primera, IDISCAM Science College, ofrece acompañamiento experto para preparar y presentar proyectos, con el propósito de elevar la calidad de las solicitudes y su competitividad en convocatorias públicas. El programa opera como “escuela práctica” y refuerza la mentorización entre equipos con experiencia y grupos emergentes.
La segunda es un plan de financiación propio dotado con 224.000 euros, canalizado en cinco líneas de ayudas exclusivas para investigadores adscritos a IDISCAM. La medida persigue cubrir tramos críticos de los proyectos —desde pruebas de concepto hasta apoyo a ensayos— y facilitar palancas de arranque que luego permitan concurrir con mayores garantías a fondos externos.
Ambas herramientas se orientan a consolidar una cartera de proyectos más diversificada, con mayor masa crítica en áreas estratégicas y con métricas de impacto más exigentes.
Aval de expertos externos
El avance de IDISCAM ha recibido el respaldo de su Comité Científico Externo, integrado por referentes nacionales e internacionales, que valora el crecimiento sostenido y el ritmo alcanzado por el instituto de cara al proceso de acreditación. Ese apoyo, unido a los indicadores de actividad, refuerza la expectativa de que el centro afronte con garantías la siguiente fase.
Para el SESCAM, el escenario abre una ventana de oportunidad: un entorno «estimulante y profesional» para que nuevos investigadores y grupos se incorporen a la red autonómica con estructuras de soporte más robustas. En palabras de Jara, los avances de este año hablan del trabajo bien hecho y del compromiso de cientos de profesionales que entienden la investigación como motor de transformación del sistema sanitario.
Con el plan en marcha, la prioridad a corto plazo pasa por asegurar que los logros de 2025 se traduzcan en resultados medibles y sostenibles, y por convertir la aceleración actual en una ventaja competitiva estable en el mapa nacional de institutos sanitarios.



