Alrededor de 100 efectivos participan en el simulacro anual del Complejo Petroquímico de Puertollano

El Complejo Petroquímico de Puertollano ha ensayado este jueves su respuesta ante emergencias químicas con un simulacro en la planta de Repsol Butano. La práctica reprodujo una fuga de gas propano y posterior deflagración durante trabajos de mantenimiento en la sala de bombas, lo que activó un amplio dispositivo de seguridad y asistencia coordinado desde el 1-1-2.

El ejercicio forma parte del calendario anual de implantación del Plan de Emergencia Exterior de Puertollano (PEEP), con el objetivo de prevenir o, en caso de incidente real, mitigar las consecuencias de accidentes graves. Junto a las cinco empresas del complejo, participaron el Gobierno de Castilla-La Mancha, la Diputación de Ciudad Real y el Ayuntamiento de Puertollano.

En lo esencial, la jornada sirvió para probar la cadena de avisos a la población —incluida la activación de las sirenas y el sistema ES-Alert en teléfonos móviles— y la coordinación entre cuerpos de seguridad, bomberos y servicios sanitarios. En la operación intervinieron 100 efectivos de distintos grupos, se recreó la atención a dos trabajadores con quemaduras y se verificaron los protocolos de control de atmósferas inflamables.

Activación de planes y avisos

La secuencia arrancó con la comunicación al Servicio de Atención y Coordinación de Urgencias y Emergencias 1-1-2 de un supuesto accidente de categoría 2 en Repsol Butano, que a su vez activó los recursos intervinientes. El PEEP se declaró inicialmente en Fase de Alerta (Situación Operativa 0) y después en Fase de Emergencia (Situación Operativa 1), mientras el Ayuntamiento ponía en marcha su Plan de Actuación Municipal.

Como parte del protocolo, se hicieron sonar las ocho sirenas instaladas en la ciudad y se utilizaron carteles y pantallas luminosas con recomendaciones. Previamente se había remitido un mensaje masivo a través del sistema ES-Alert para informar de la realización del simulacro a lo largo de la mañana.

Ante incidentes con riesgo químico, la medida prioritaria es el confinamiento. Así lo recalcó el director general de Protección Ciudadana, Emilio Puig, que definió estas pruebas como «una magnífica herramienta preventiva» para «minimizar los posibles daños» y favorecer que población y recursos sepan cómo actuar con rapidez y eficacia.

El escenario de accidente

La hipótesis de trabajo planteó un fallo en la sala de bombas de propano tras la sustitución de una válvula. La acumulación de gas provocó la deflagración que alcanzó a dos operarios, quienes resultaron heridos por quemaduras. La empresa activó su Plan de Emergencia Interior y comunicó de inmediato el incidente al 1-1-2, desde donde se gestionó y coordinó la respuesta.

Los Bomberos de Puertollano, en colaboración con los del servicio del complejo (SESEMA), intervinieron para asegurar la instalación, descartar fugas activas y evitar embolsamientos de gas que pudieran generar nuevas igniciones. De forma paralela, los equipos sanitarios del SESCAM realizaron el reconocimiento y atención de los heridos, simulando su estabilización y traslado.

Policía Nacional, Guardia Civil y Policía Local asumieron el control de accesos, la seguridad perimetral y la ordenación del tráfico en las zonas próximas, facilitando el movimiento de los vehículos de emergencia y la operativa del puesto de mando avanzado (PMA).

Dispositivo y coordinación

En total, el simulacro movilizó 100 efectivos de los principales grupos de activación en emergencias: Cuerpo Nacional de Policía, Guardia Civil, Policía Local, Bomberos de Puertollano, Bomberos del complejo (SESEMA), SESCAM, Cruz Roja, Servicio de Protección Ciudadana y de Industria de Ciudad Real, Agrupación de Voluntarios de Protección Civil de Puertollano, Servicio de Emergencias 1-1-2 y equipos de la propia planta.

Desde el Servicio de Protección Ciudadana de Ciudad Real se gestionó la coordinación operativa en el PMA mediante la figura del director técnico operativo (DTO) y la jefatura del grupo de Apoyo Logístico. La actuación de los voluntarios de Protección Civil y de Cruz Roja se orientó a sostener el despliegue del resto de intervinientes, con tareas de apoyo y asistencia.

El esquema permitió evaluar comunicaciones, tiempos de respuesta, interoperabilidad entre cuerpos y la trazabilidad de decisiones desde la llamada inicial hasta la estabilización del escenario. También puso a prueba la red de avisos a la población y la coherencia entre consignas institucionales y mensajes difundidos en vía pública.

Preparación de la población

Además de comprobar el funcionamiento de los medios, el ejercicio persigue reforzar el conocimiento social de las medidas de autoprotección en entornos industriales. El uso combinado de sirenas urbanas y alertas móviles permitió validar la recepción de avisos y la comprensión de las recomendaciones esenciales, con especial énfasis en el confinamiento en interiores cuando existe presencia de gases o productos tóxicos.

La repetición anual de estos simulacros en Puertollano, con participación de empresas, administraciones y servicios de emergencia, busca mantener actualizados procedimientos, protocolos y el despliegue de recursos. «Anticipar escenarios» —subrayó Puig— es clave para que los recursos intervengan con rapidez y la población sepa cómo actuar en caso de necesidad.

La organización destacó que la práctica de esta mañana confirma el correcto funcionamiento de los mecanismos de activación y la coordinación interinstitucional, elementos esenciales para garantizar la seguridad en un complejo con actividad industrial de alto riesgo.

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