Blanca Fernández reconoce la labor de los conservatorios de Música y Danza de Puertollano

La Junta de Castilla-La Mancha reivindicó en Ciudad Real el papel de la educación artística reglada y su traslación al escenario. La delegada provincial, Blanca Fernández, puso en valor el trabajo de los conservatorios profesionales de Música Pablo Sorozábal y Danza José Granero, ambos de Puertollano, durante la cita escénica «Cuerpos Sonoros IV» celebrada en el Teatro Municipal Quijano este 14 de enero.

El reconocimiento llegó con nombres propios: a los directores de ambos centros, Rafael Ramírez y Francisco Arnés, y a las plantillas docentes que, según subrayó, convierten la formación en talento real sobre las tablas. «Tienen un nivel y una calidad excepcional», trasladó Fernández, quien enmarcó el acto en una defensa de la cultura como servicio público y fuente de cohesión.

La responsable provincial insistió en que estos proyectos acercan la música y la danza a la ciudadanía y refuerzan un modelo educativo inclusivo. «Apostar por la cultura es apostar por un espíritu crítico y libre», dijo, ligándolo a la fortaleza de los valores democráticos.

El acto en el Quijano

La función reunió sobre el escenario a un centenar de alumnos y alumnas de ambos conservatorios en una propuesta conjunta. «Cuerpos Sonoros IV» mostró el resultado de meses de trabajo en el aula transformado en una obra coral, con instrumentistas y bailarines compartiendo montaje.

La cita congregó a autoridades educativas y municipales. Asistieron los delegados provinciales de Educación, Cultura y Deportes, José Caro y Manoli Nieto-Márquez; los alcaldes de Ciudad Real y Puertollano, Francisco Cañizares y Miguel Ángel Ruiz; el presidente del Consejo Escolar de Castilla-La Mancha, Adolfo Muñiz; y la parlamentaria nacional Cristina López Zamora.

Antes del inicio, Fernández trasladó su reconocimiento a los equipos directivos y docentes por su «mérito, vocación e inspiración», y por sostener un proyecto que —remarcó— está a la altura de los mejores estándares de la región.

Defensa de la cultura como bien público

Más allá de lo académico, la delegada insistió en el impacto social de estas iniciativas. Para Fernández, la cultura «enriquece» al alumnado y aporta aún más al conjunto de la sociedad al fomentar pensamiento crítico. Reivindicó las artes como vía para comprender la historia, la filosofía y la diversidad cultural del país, una riqueza que, dijo, debe ser motivo de orgullo y no de división.

La reflexión sobre el contexto político estuvo presente, con una alusión a la necesidad de proteger los valores democráticos «que ahora están en cuestión». En ese marco, situó la apuesta por la cultura como una política de Estado en el ámbito autonómico, con impacto directo en la comunidad educativa y en el acceso del público a la programación.

Compromiso con los conservatorios

La Junta de Castilla-La Mancha mantendrá su apoyo a estos centros y a su modelo de acceso. Fernández defendió una vía «absolutamente democrática» que abre oportunidades al alumnado y acerca estudios artísticos a jóvenes de «todas las clases sociales y condiciones». El compromiso pasa por sostener y promover estos espacios de formación y exhibición, esenciales —señaló— para consolidar trayectorias y para la vida cultural de las ciudades.

La intervención concluyó con una idea central: la cooperación entre conservatorios, administraciones y comunidad educativa como palanca para ampliar públicos y reforzar la excelencia. El resultado, a ojos de la delegada, quedó plasmado sobre el escenario del Quijano con un montaje conjunto que evidencia la madurez del proyecto.

Fernández reiteró su agradecimiento a los equipos de los conservatorios Pablo Sorozábal y José Granero y animó a mantener una programación que conecte el aula con los escenarios. «Acercar la cultura a la ciudadanía —remató— es la mejor inversión en libertad y en ciudadanía crítica».

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