El Museo López Villaseñor de Ciudad Real acoge desde hoy la exposición «Mazantini. 85 años de tradición viva», un recorrido por la trayectoria del histórico grupo folclórico que podrá visitarse hasta el 31 de agosto. La muestra reúne trajes, imágenes y recuerdos que documentan ocho décadas largas de investigación y difusión del folclore manchego.
El alcalde de Ciudad Real, Francisco Cañizares, participó en la inauguración y agradeció al colectivo su labor sostenida en el tiempo. «Son verdaderos custodios de nuestras tradiciones», subrayó, en una apertura en la que también estuvieron la concejal de Festejos, Mar Sánchez, y el concejal de Cultura, Pedro Lozano, junto a otros miembros de la corporación municipal.
El objetivo de la exposición es poner en contexto el papel de Mazantini como embajador cultural de la capital y su contribución a la preservación de la identidad manchega. El montaje ofrece materiales de distintas épocas que permiten seguir la huella del grupo, dentro y fuera de España.
Exposición en el López Villaseñor
El recorrido se distribuye entre el patio y la galería superior del museo. Allí se presentan numerosos trajes tradicionales de distintas épocas y significaciones, así como elementos decorativos y de atrezzo que el grupo ha ido investigando y recuperando a lo largo de su historia.
La selección se completa con una cuidada serie de fotografías de momentos clave, souvenirs de sus giras internacionales —con paradas en países como China, Japón o Siria— y una muestra de los galardones más representativos. Entre las piezas destacadas figura la «Cruz de Ciudad Real» que les entregó la ciudad de San Cristóbal de las Casas.
El conjunto de piezas documenta la amplitud del archivo de Mazantini y su trabajo de campo sobre música, letras y vestuario, investigación que ha permitido fijar repertorios y estéticas vinculadas a la tradición popular de La Mancha.
Custodios de la tradición manchega
Cañizares reconoció el papel del grupo en la investigación, recuperación y mantenimiento del patrimonio inmaterial de la ciudad, «escarbando en nuestro pasado y rescatando no solo músicas, letras y trajes». Según el alcalde, esa tarea ha cristalizado en «proyectos que tienen que ver con la identidad manchega», un empeño por el que expresó su agradecimiento en nombre del Ayuntamiento.
La presencia institucional en la apertura quiso subrayar ese vínculo. La Concejalía de Festejos y la de Cultura acompañaron a los integrantes de Mazantini, reafirmando el respaldo municipal a las iniciativas que ponen en valor el folclore local y su proyección exterior.
El reconocimiento llega en un momento simbólico: 85 años de actividad ininterrumpida que han consolidado a Mazantini como referencia del folclore manchego y como actor habitual en la programación cultural de la capital.
Un viaje de 85 años
Fundado en 1941, el grupo ha desarrollado una trayectoria sostenida en la que ha combinado escenario y archivo. Desde su creación, Mazantini ha trabajado por la cultura y por la recuperación del folclore manchego, construyendo un repertorio que ha llevado el nombre de Ciudad Real por numerosos países.
El presidente de la formación, Jesús Carlos Cantero, definió la exposición como «una muestra de gente de nuestra tierra, un homenaje a aquellos que siguieron la tradición». La propuesta traza un hilo cronológico que permite identificar estilos, bailes y formas de vestir asociados a distintas comarcas y periodos.
Las fotografías y objetos de viaje ponen contexto a esa proyección internacional y muestran la evolución del grupo en su puesta en escena, su relación con otras compañías y su diálogo con públicos diversos, sin perder el anclaje en la tradición de origen.
Vínculo con la Pandorga
En la inauguración, Cañizares destacó además la implicación de Mazantini en la Pandorga, la fiesta grande de la ciudad. El alcalde se refirió al grupo como uno de los «precursores de la actual Pandorga» y recordó que, en los años en que se configuró la programación tal y como se conoce hoy, el colectivo fue «protagonista indiscutible».
Ese papel en la fiesta, sumado a la labor de investigación y difusión, explica el arraigo de la formación en la vida cultural de Ciudad Real. La exposición que se exhibe en el López Villaseñor funciona, así, como síntesis de una trayectoria que conecta el escenario con el archivo y la celebración popular con el trabajo meticuloso de conservación.
La muestra permanecerá abierta hasta el 31 de agosto. Es la oportunidad de ver reunidas piezas y documentos que raramente salen del archivo del grupo y de recorrer, en una sola visita, las claves de un proyecto que ha hecho de la tradición su motor durante más de ocho décadas.
