Cañizares honra a las víctimas del 11M en su 22º aniversario

En el 22º aniversario del 11-M, Ciudad Real volvió a reunirse en el Parque de Atocha para rendir homenaje a las 192 víctimas mortales de los atentados de 2004. El Ayuntamiento convocó un acto de recuerdo con el que la capital provincial reafirmó su «compromiso de no olvidar» y su defensa de la paz, la justicia y la dignidad.

La ceremonia estuvo presidida por el alcalde, Francisco Cañizares, y contó con la presencia de representantes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, de la sociedad ciudadrealeña y de la Diputación Provincial, encabezada por su presidente, Miguel Ángel Valverde. Cañizares trasladó el «reconocimiento, amor y afecto» a las víctimas de todos los atentados y apeló a mantener viva la memoria para que la sociedad no olvide.

El objetivo del acto, definido por el consistorio como «sencillo y humilde», fue honrar a los fallecidos, acompañar a sus familias y subrayar el ejemplo cívico mostrado por la ciudadanía desde 2004, alejado de la revancha y el odio, y centrado en exigir únicamente «dignidad y justicia».

Ofrenda floral y minuto de recogimiento

La conmemoración se abrió con una ofrenda floral. Francisco Cañizares y Miguel Ángel Valverde depositaron una corona de laurel al pie de la placa del monumento dedicado al 11-M en el Parque de Atocha. El gesto dio paso a un momento de silencio y recogimiento en memoria de las víctimas.

La presencia institucional se combinó con una amplia representación social. Autoridades, cuerpos de seguridad y vecinos compartieron un acto sobrio, sin estridencias, centrado en el recuerdo y en la reafirmación de valores democráticos.

En su intervención, el alcalde subrayó la empatía con los familiares que «sufrieron en sus carnes algo que podríamos haber sufrido cualquiera de nosotros» y defendió la vigencia del homenaje como garantía de memoria colectiva frente al olvido.

Memoria frente al olvido

Cañizares insistió en la necesidad de sostener una memoria activa del 11 de marzo. Según remarcó, se trata de recordar «unos hechos terribles» y, al mismo tiempo, reconocer el comportamiento ejemplar de la sociedad española y de las propias víctimas, que han encabezado durante estos años una demanda serena de justicia.

El mensaje institucional pivota sobre una idea central: el rechazo a cualquier forma de odio o venganza. En su lugar, el Ayuntamiento subraya el compromiso con la justicia, el apoyo a las familias y la pedagogía de la memoria como herramienta cívica.

Veintidós años después, la capital manchega reafirma así un compromiso que trasciende la efeméride: sostener un relato compartido que dignifique a las víctimas y alinee a las instituciones con los valores democráticos que se reivindican cada 11 de marzo.

Manifiesto y «olivo de la memoria»

El componente cívico del acto se articuló en dos gestos finales. Primero, la lectura del manifiesto elaborado con motivo del Día Europeo en recuerdo de las Víctimas del Terrorismo, que se conmemora cada 11 de marzo. La lectura corrió a cargo del Pandorgo, Daniel Rodríguez, y de la Dulcinea 2026, María Cieza, en representación de la ciudadanía.

Después, los asistentes participaron en una acción simbólica: la colocación de notas manuscritas con deseos y mensajes de recuerdo en el «olivo de la memoria». Este árbol, incorporado como elemento de participación, concentró el cierre del homenaje con una imagen coral de solidaridad y respeto.

Con estos gestos, el Ayuntamiento de Ciudad Real buscó reforzar un mensaje que se repite cada 11 de marzo: la memoria de las víctimas del 11-M se sostiene en actos concretos, en símbolos compartidos y en una voluntad persistente de no olvidar.

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