Ciudad Real celebró el Día de la Hispanidad con una jornada de convivencia en los Jardines del Prado en la que el alcalde, Francisco Cañizares, subrayó la integración de la comunidad venezolana y la unidad de las culturas hispanas. El regidor vinculó la cita con el anuncio del Nobel de la Paz a María Corina Machado, que presentó como un reconocimiento al camino de la libertad en Venezuela. “Es un premio al sufrimiento y la dignidad del pueblo venezolano”, afirmó, y trasladó su felicitación “en nombre de todos los ciudadrealeños”.
El encuentro, organizado por la Asociación de Venezolanos en Ciudad Real con apoyo del Ayuntamiento y la Federación de Peñas, reunió a decenas de vecinos en un ambiente festivo y familiar. Bajo el lema “La lengua crece cuando se comparte”, la jornada propuso un espacio para el intercambio cultural y gastronómico entre distintas comunidades hispanohablantes asentadas en la ciudad.
Cañizares acudió acompañado por la concejal de Participación Ciudadana, Mar Sánchez, y destacó que la actividad se había preparado con la comunidad venezolana desde hacía semanas. La coincidencia con el Nobel de la Paz, subrayó, llegó “como una alegría compartida” que dotó de mayor significado a la conmemoración. El alcalde señaló, además, que, a su juicio, no es habitual que estos galardones recaigan en hispanos, lo que invita a reflexionar sobre el valor de la unión del mundo hispano.
Una celebración compartida
La cita en los Jardines del Prado congregó a vecinos de distintas edades y procedencias en un formato abierto y participativo. El lema “La lengua crece cuando se comparte” vertebró una programación pensada para convivir, conversar y reconocer lo común, con especial presencia de familias venezolanas asentadas en Ciudad Real.
Desde el escenario, Cañizares encuadró el encuentro en el mensaje de libertad que, dijo, representa el Nobel de la Paz anunciado para Machado. Felicitó a la dirigente venezolana y subrayó el carácter pacífico de la lucha por la democracia que, a su entender, encarna la oposición en Venezuela.
Lengua e integración
La presidenta de la Asociación de Venezolanos en Ciudad Real, Tania Rimer, puso el énfasis en el papel del idioma como punto de encuentro con el vecindario. Recordó que, para quienes llegaron desde lejos, el español ha sido clave para tejer relaciones y construir pertenencia. “Cada palabra intercambiada entre vecinos demuestra que el idioma no se pierde, se amplía”, resumió.
El testimonio de Rimer conectó con el carácter práctico de la jornada: mesas compartidas, recetas explicadas paso a paso y conversaciones cruzadas entre residentes de distintos países de habla hispana. La asociación remarcó su voluntad de mantener actividades de convivencia de forma periódica.
Apoyo institucional
El Ayuntamiento respaldó la iniciativa, en coordinación con la Federación de Peñas. La Concejalía de Participación Ciudadana acompañó el despliegue logístico y la dinamización del programa. Cañizares insistió en que la colaboración con el tejido asociativo latinoamericano forma parte de la agenda municipal para mejorar integración y convivencia.
Durante su intervención, el alcalde reiteró que el anuncio del Nobel de la Paz se recibió entre los asistentes como un símbolo compartido. En su valoración, la coincidencia reforzó el sentido de una Hispanidad entendida como espacio de libertades, derechos y cultura común.
Gastronomía y música
La jornada concluyó con degustaciones de platos típicos y música en directo. Hubo arepas, dulces tradicionales y elaboraciones locales, en un intercambio que buscó la participación de todas las edades. Los organizadores cerraron con una invitación a “seguir construyendo comunidad desde la diversidad”, con nuevas propuestas culturales a lo largo del año.
La convocatoria dejó una estampa de convivencia en el corazón de Ciudad Real, con el acento puesto en la lengua compartida y en la integración de la diáspora venezolana. Para los promotores, la respuesta vecinal avala el formato y anima a repetirlo con nuevas colaboraciones.
