Ciudad Real encendió este 15 de agosto su Feria y Fiestas 2026 con un pasacalles multitudinario y el alumbrado de la portada del Recinto Ferial. La comitiva partió del entorno del Prado y convirtió el centro en un largo desfile de música y tradición hasta el corte de cinta que abrió las atracciones.
El recorrido, arropado por vecinos y visitantes, reunió a Gigantes y Cabezudos, charangas y compañías de animación en una tarde de ambiente festivo. Los más pequeños siguieron cada parada con expectación y puñados de caramelos en las manos.
El acto inaugural tuvo su punto álgido con el pregón de Laura Espinar Sánchez, periodista afincada en la ciudad, y el posterior encendido de la portada, que marcó el inicio de ocho días de programación cultural, musical, deportiva y de ocio orientada a todos los públicos.
Pasacalles y encendido
Tras el «cobetazo», la comitiva echó a andar desde el Prado con seis gigantes, diez cabezudos y nueve caballos, arropados por malabaristas y la charanga ciudadrealeña Malafama. La compañía Bambolea aportó un espectáculo itinerante que atrapó la atención de familias enteras a su paso.
El desfile avanzó entre vítores y móviles en alto, acompañado por peñas y asociaciones integradas en la Federación Local de Peñas, hermandades y colectivos culturales. También participaron el Pandorgo y la Dulcinea 2026, junto a representantes de la Corporación Municipal y de las instituciones provinciales y regionales.
Al llegar al Recinto Ferial, el tradicional corte de cinta precedió al alumbrado de la portada. La iluminación, esperada por cientos de asistentes, anunció la puesta en marcha de las atracciones y dejó la estampa más simbólica de la noche.
Un pregón con memoria local
En el entorno del Prado, Espinar hiló un relato personal sobre la ciudad que la ha acogido durante casi cuatro décadas de oficio. La pregonera subrayó el carácter «abierto, hospitalario y orgulloso de sus raíces» de una capital que, dijo, «ha sabido seguir hacia adelante sin olvidar sus tradiciones».
Recordó la evolución de la Feria desde aquella edición de tarde-noche que conoció en sus primeros años hasta el formato actual con propuestas diurnas y nocturnas. «Ciudad Real ha sabido seguir hacia adelante de una manera sostenible», afirmó, enlazando progreso y memoria.
Espinar dedicó agradecimientos a los servicios municipales, los equipos de emergencias, limpieza y a los cuerpos y fuerzas de seguridad por el dispositivo que sostiene la celebración. Tuvo, además, un recuerdo para quienes no pueden disfrutar de las fiestas este año.
Tradición y «cobetazo»
El pregón dio paso al «cobetazo», gesto que volvió a reunir a peñas y comparsas en torno a una costumbre muy enraizada en la ciudad. Desde ese instante, el pasacalles tomó cuerpo definitivo y se extendió por las principales vías del centro hasta el recinto ferial.
En paralelo al desfile, la Banda de Música de la Agrupación Musical de Ciudad Real cerró la marcha y puso banda sonora a una tarde que fue creciendo en intensidad. Entre vítores, confeti y abanicos, el avance de la comitiva dejó una estela de color y ritmo.
Caramelos y público familiar
La participación infantil marcó el tono del arranque. El reparto de cerca de 600 kilos de caramelos se convirtió en uno de los hitos del pasacalles, con los pequeños disputando cada puñado entre risas y carreras, bajo la mirada de padres y abuelos.
Ese pulso intergeneracional, visible en las aceras y en el acceso al recinto, cambió el paso de la tarde hacia una noche de feria ya con la noria y los puestos a pleno rendimiento.
Ocho días de citas para todos
La Feria y Fiestas 2026 queda abierta con una agenda que combina conciertos, actividades infantiles, eventos deportivos y propuestas de ocio. Son ocho días de celebración pensados para el encuentro entre familias, amigos y peñas, con el Recinto Ferial y las calles como principales escenarios.
La programación completa puede consultarse a través de los canales municipales y en la Oficina de Turismo de la Plaza Mayor. El Ayuntamiento recomienda informarse de horarios y cortes de tráfico para facilitar los desplazamientos durante estos días de máxima afluencia.
Con el alumbrado ya encendido y la música sonando, la capital ciudadrealeña afronta su semana grande apoyada en sus símbolos: el desfile de Gigantes y Cabezudos, el ritual del «cobetazo» y un recinto ferial que, un verano más, vuelve a ser punto de encuentro.
