El Ayuntamiento de Ciudad Real ha acogido en el Salón de Plenos la entrega de premios del VI Concurso de Fotografía «Ciudad Real se llena de lazos violetas», una cita concebida para visibilizar y combatir la violencia de género desde la creación artística. La iniciativa, promovida por el Consejo Local de la Mujer, busca sensibilizar contra la violencia de género a través del arte y consolidar la concienciación social desde edades tempranas.
El acto estuvo presidido por la concejala de Igualdad, María José Escobedo, que subrayó la calidad de las obras finalistas y su capacidad para interpelar al espectador. «Cada año las fotografías son más originales y cercanas», señaló, destacando que en esta edición la fuerza ha residido menos en el símbolo explícito del lazo y más en la mirada con la que fueron captadas.
El fallo del jurado
El primer premio fue para «Bajo la misma mirada», de Elena Céspedes Notario, una obra que el jurado valoró por su potencia narrativa y su lectura en clave de igualdad. El segundo premio se compartió entre «Juntas hacia lo más alto», de Cristóbal Fernández Alcázar, y «Amarte es educarte en igualdad», de Reyes Serrano Redondo, de acuerdo con el acta aprobada por la comisión evaluadora.
El jurado aprobó el acta el 11 de marzo de 2026, tras un proceso de valoración en el que participaron representantes institucionales y del tejido asociativo. La resolución premia propuestas que trascienden el símbolo y apuestan por relatos visuales capaces de emocionar y de sostener el mensaje de rechazo a la violencia machista.
El valor de las imágenes
Según destacó Escobedo, la selección final sobresale por una aproximación más sutil y efectiva: menos gesto explícito y más enfoque narrativo. Esa «mirada» a la que aludió la concejala articula escenas cotidianas, vínculos y gestos de apoyo que, sin grandilocuencia, sostienen el mensaje de fondo.
Las obras presentadas evidencian esa evolución: del icono a la experiencia. Los trabajos premiados proponen composiciones que priorizan la empatía y la identificación, una elección que, a juicio de la organización, multiplica el alcance del mensaje en contextos educativos y comunitarios.
Un acto coral en el Ayuntamiento
La ceremonia arrancó con la proyección de un vídeo que recopiló las imágenes participantes, antes de la lectura del acta y la entrega de galardones. La concejala agradeció la implicación de las entidades y de los grupos municipales que formaron parte de la comisión de valoración, así como la colaboración del tejido asociativo local.
El cierre llegó con una foto de familia que reunió a premiados, responsables institucionales y miembros del Consejo Local de la Mujer. Un gesto de reconocimiento que refuerza la idea de un trabajo compartido entre administraciones, asociaciones y ciudadanía.
Sensibilización desde la infancia
Escobedo insistió en el papel del concurso como herramienta pedagógica. La concejala subrayó la necesidad de educar desde edades tempranas para erradicar patrones que sostienen la violencia de género. El enfoque didáctico, apuntó, se alinea con acciones municipales que promueven la igualdad en centros educativos y espacios comunitarios.
El Ayuntamiento reivindica este certamen como un espacio de creación y conciencia, donde la fotografía actúa a la vez como documento y como compromiso cívico. La edición de este año deja un rastro de imágenes que aspiran a convertirse en referentes visuales de una sociedad más igualitaria y libre de violencia.
