El Ayuntamiento de Ciudad Real ha promovido una visita institucional al Centro de Investigación Agroambiental El Chaparrillo (CIAG) para acercar a la ciudadanía el cultivo del pistacho. La actividad, abierta a familias y enmarcada en el Año Gastro 2026, combinó divulgación técnica en campo y una cata final para evaluar variedades y elaboraciones a partir de este fruto seco.
El recorrido permitió adentrarse en las plantaciones experimentales del centro, conocer el manejo del pistachero y observar de cerca sus fases de desarrollo. La jornada culminó con una cata de variedades y aceites de pistacho, que puso el foco en sabores, texturas y matices poco habituales en el consumo cotidiano.
El objetivo municipal es reforzar la formación y la divulgación en torno a un cultivo en expansión en la provincia y, al mismo tiempo, situar a Ciudad Real en el mapa gastronómico con una programación estable. Febrero se ha dedicado al Mes del Pistacho, coincidiendo con la conmemoración del Día Internacional del Pistacho el 26 de febrero.
Visita técnica y cata
La concejal de Turismo, Cristina Galán, acompañó a los participantes durante el itinerario por las parcelas del CIAG y las explicaciones sobre el arbolado, las técnicas de cultivo y la diferenciación varietal. La responsable municipal destacó el carácter didáctico de la propuesta y su encaje en la agenda gastronómica de la ciudad. «Era una actividad imprescindible dentro del mes del pistacho», subrayó.
La sesión terminó en sala, con una cata comparativa de más de cuatro variedades y aceites elaborados a partir de pistacho. El ejercicio permitió apreciar contrastes de dulzor, tostado y textura, y ampliar el uso del fruto más allá del aperitivo. La degustación se diseñó para un entorno familiar, con pautas sencillas de análisis organoléptico y explicaciones sobre el origen de cada muestra.
Desde el área de Turismo se insistió en la doble vertiente del programa: educación alimentaria y experiencia gastronómica. «Queríamos que fuera una propuesta educativa, pero también lúdica», señaló Galán, que agradeció la colaboración de la Junta de Comunidades y del equipo del centro.
Año Gastro 2026, doce productos
El Ayuntamiento ha articulado el Año Gastro 2026 en torno a doce productos de la tierra, uno por mes, con actividades que van más allá de la degustación. La iniciativa busca explicar orígenes, procesos productivos y propiedades nutritivas, con visitas, talleres y encuentros técnicos.
Con esta estructura, el Consistorio aspira a fortalecer el ecosistema gastronómico local, apoyar a productores y restauración, y atraer visitantes con una oferta diferenciada. La elección del pistacho en febrero responde a su calendario simbólico y a la creciente implantación del cultivo en el entorno provincial, según sostuvo la organización.
El Chaparrillo, referencia en pistacho
El director del centro, Vicente Alcaide Azcona, reivindicó la trayectoria de El Chaparrillo en investigación aplicada al pistachero. «Es el centro de referencia nacional y, me atrevería a decir, incluso europeo en materia de pistacho», afirmó, antes de recordar que el equipo lleva más de 30 años de investigación en este ámbito. Agradeció, además, que el Ayuntamiento se apoye en el conocimiento técnico para acercar el cultivo a las familias.
Durante la visita se explicaron aspectos prácticos del manejo del pistachero, desde la elección de variedades hasta sus exigencias agronómicas, y se abordaron líneas de aprovechamiento con valor añadido. La muestra de aceites y pastas de pistacho ilustró una industria incipiente con margen de crecimiento en la cadena de suministro.
Usos culinarios y valor nutricional
El programa dedicó un apartado a las cualidades nutricionales del pistacho, con especial atención a su alto contenido en ácidos grasos insaturados, la presencia de antioxidantes naturales y su aporte de proteína vegetal. Estos atributos, junto con su versatilidad, lo han consolidado como ingrediente en la alta cocina y en platos cotidianos, además de dar pie a elaboraciones como aceites, pastas y repostería.
La cata puso de relieve diferencias entre variedades y el efecto del procesado en el perfil sensorial. Los asistentes comprobaron cómo cambian aroma y textura en función del punto de tostado y el formato de presentación, y cómo esas variaciones amplían el abanico de usos en cocina dulce y salada.
Con esta propuesta, el Ayuntamiento refuerza un modelo que integra tradición agraria, conocimiento científico y desarrollo económico. La programación del Mes del Pistacho se concibe como puerta de entrada para que vecinos y visitantes descubran el potencial de un cultivo con proyección en el territorio y su encaje en la identidad gastronómica de Ciudad Real.
