El Gobierno de Castilla-La Mancha respalda el hermanamiento poético entre Euskadi y Castilla-La Mancha

El delegado provincial de Educación, Cultura y Deportes en Ciudad Real, José Caro, participó este 5 de octubre en el II Hermanamiento Oretania de Poetas de Euskadi y Castilla-La Mancha, celebrado en el Palacio de Clavería de Aldea del Rey. En su intervención, defendió que la cultura y la creación literaria son un “servicio esencial” que debe ser accesible en cualquier punto del territorio. El Gobierno regional se reivindica como garante de que la cultura llegue a todos, sin importar el lugar de residencia.

La cita reunió a más de una veintena de poetas y músicos de ambas comunidades y se concibió como un espacio para tejer alianzas entre voces y acentos distintos. Caro subrayó el valor de estos encuentros para reforzar lazos entre territorios y reconocer la diversidad lingüística y creativa. El encuentro tuvo lugar en el Palacio de Clavería de Aldea del Rey y congregó a autores de Euskadi y de Castilla-La Mancha en una sesión de recitales y música.

La idea fuerza que vertebró el acto fue la convivencia a través de la palabra. «La cultura no entiende de fronteras», resumió el delegado, que apeló al papel de la poesía para expresar memoria, emoción y modernidad desde identidades distintas. El delegado provincial José Caro subrayó el valor de la poesía como herramienta de convivencia y paz.

Cultura como servicio público

Caro insistió en que apoyar proyectos literarios en pueblos y ciudades es una responsabilidad institucional. Según expuso, iniciativas que conectan creadores de procedencias diversas enriquecen el patrimonio común y ensanchan el acceso a bienes culturales. La premisa: hacer de la cultura un bien compartido y tangible.

El discurso puso el acento en la dimensión territorial. «Hablamos de familia», dijo, para explicar el sentido del hermanamiento entre comunidades con perfiles culturales distintos pero con objetivos coincidentes. Ese “tejido” —la metáfora que utilizó— incluye tradición y contemporaneidad, memoria y futuro.

El Gobierno de Castilla-La Mancha defendió la cultura y la creación literaria como un servicio esencial que debe garantizarse en todo el territorio. La administración autonómica presentó su respaldo a propuestas que promueven el diálogo entre lenguas y estilos, y que propicien auditorios mixtos entre lectores, músicos y autores.

Encuentro de dos territorios

La segunda edición del Hermanamiento Oretania reafirma el formato de cruce entre poetas de Euskadi y Castilla-La Mancha. La diversidad lingüística fue citada como un activo, nunca como barrera, con el objetivo de compartir sensibilidades y sumar audiencias.

La organización dispuso una velada de recitales y música en el Palacio de Clavería, un enclave patrimonial que aporta contexto histórico al proyecto. El acto reunió a más de una veintena de poetas y músicos de Euskadi y Castilla-La Mancha, con la palabra y la música como ejes del programa. La mezcla de voces y registros fue presentada como un ejercicio de respeto y escucha mutua.

La intervención institucional se mantuvo en un plano de apoyo, sin protagonismo invasivo, y recaló en la idea de que estos foros sirven para consolidar redes culturales estables. «La poesía es una herramienta poderosa para la convivencia», sintetizó Caro en una de sus breves alusiones.

Agradecimientos y organización

El delegado reconoció el trabajo de coordinación de los impulsores de la cita. Mencionó a Luis Díaz-Cacho por su labor continuada en torno a la poesía en la provincia y a Juan Camacho por acercar a la cita voces de Euskadi. Ambos fueron señalados como ejemplos de talento y voluntad de diálogo.

La coordinación del hermanamiento corrió a cargo de Luis Díaz-Cacho y Juan Camacho, referentes del encuentro entre autores de ambas comunidades. En paralelo, la organización recayó en el Grupo Oretania, que lleva años promoviendo actividades literarias en la provincia de Ciudad Real.

El Grupo Oretania, dirigido por Julio Criado, fue reconocido por su labor de tejido cultural y por acercar la literatura a los pueblos. Su empeño, subrayó Caro, ha contribuido a que la poesía gane presencia en circuitos locales, más allá de grandes ciudades y festivales consolidados.

La velada dejó la estampa de un hermanamiento que busca continuidad y que apuesta por un lenguaje compartido en la diferencia. La idea de familia literaria —dos territorios, una misma vocación de cultura compartida— presidió el cierre del acto. Con el Palacio de Clavería como escenario, el II Hermanamiento Oretania consolidó su propósito: sumar voces y reforzar la circulación de la poesía entre comunidades.

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