El Gobierno de Castilla-La Mancha mantendrá su apoyo institucional y financiero a las comunidades de regantes de la provincia de Ciudad Real para impulsar la modernización y eficiencia del riego y mejorar la gestión del agua. El compromiso se concretará en una próxima convocatoria dotada con 18 millones de euros para entidades de riego de toda la región, cuyos detalles se trasladaron en una reunión informativa celebrada en la capital provincial.
El director general de Desarrollo Rural, José Juan Fernández, y la delegada provincial de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, Amparo Bremard, encabezaron el encuentro, en el que participaron una veintena de representantes de comunidades de regantes. La sesión sirvió tanto para explicar la documentación necesaria para acceder a las ayudas como para recoger propuestas y necesidades del sector.
“El éxito de la modernización de regadío se debe al esfuerzo inversor del Gobierno de Castilla-La Mancha y, sobre todo, al esfuerzo de los regantes de nuestra tierra”, subrayó Fernández, que avanzó la continuidad de esa línea de trabajo en las próximas convocatorias.
18 millones en la próxima convocatoria
La Consejería de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural abrirá en breve una llamada pública con 18 millones de euros para proyectos promovidos por comunidades de regantes. Según se explicó a los asistentes, el procedimiento incluirá requisitos específicos de documentación y criterios de valoración orientados a actuaciones de ahorro de agua y mejora de la eficiencia en las redes de riego, con el objetivo de priorizar inversiones de impacto directo en los sistemas de distribución y gestión.
La reunión en Ciudad Real se concibió como un espacio de información y escucha activa. Además de resolver dudas sobre la tramitación, se recogieron planteamientos sobre la adecuación de las bases a distintos tamaños de comunidad, el calendario de ejecución y la compatibilidad con otras vías de financiación.
Fernández insistió en que el impulso público debe ir acompañado del compromiso del propio sector. “Seguiremos trabajando en esa dirección”, dijo, en referencia a una cooperación que la Junta considera determinante para consolidar el avance en modernización de redes y gobernanza del recurso hídrico.
Regadío y reto demográfico
La delegada provincial, Amparo Bremard, puso el foco en el vínculo entre regadío y cohesión territorial. Recordó que las ayudas son clave para zonas rurales y despobladas y defendió que los regadíos tradicionales son “una absoluta prioridad” para el Ejecutivo que preside Emiliano García-Page. En la provincia de Ciudad Real, sostuvo, el regadío tradicional tiene un “impacto socioeconómico más que positivo”, tanto en mantenimiento de empleo como en fijación de población.
En esa línea, la Junta prevé destinar esta convocatoria a acciones de modernización y apoyo a regadíos tradicionales, desde mejoras en la distribución y control del agua hasta optimización de la explotación y reducción de pérdidas. El diseño de las bases pretende facilitar que las comunidades con sistemas consolidados puedan ganar eficiencia sin perder la identidad productiva asociada a su manejo histórico del agua.
Bremard resaltó que la continuidad de las ayudas permite planificar inversiones por fases, algo “especialmente útil” para comunidades con recursos limitados que necesitan escalonar actuaciones para no comprometer su actividad durante la campaña.
Marco regional de planificación
La Junta recordó que, junto a la línea de apoyo a modernización y regadío tradicional, los proyectos de transformación no quedan excluidos del marco autonómico. Esos desarrollos se integran en el Plan director regional de Nuevos Regadíos Horizonte 2022-2030, presentado recientemente por el consejero de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, Julián Martínez Lizán, como guía para calibrar nuevas superficies y ordenar las inversiones con criterios de sostenibilidad y equilibrio territorial.
Con esta combinación de ayudas específicas y planificación a medio plazo, el Ejecutivo regional confía en reforzar la eficiencia hídrica en el campo, mejorar la resiliencia de las explotaciones y asegurar la trazabilidad de las inversiones públicas en una provincia donde el riego tiene un peso decisivo en la cadena de suministro agroalimentaria.
