El Gobierno regional financia la investigación del santuario tartésico de Sisapo en La Bienvenida

Castilla-La Mancha refuerza la investigación en el yacimiento de La Bienvenida (Almodóvar del Campo, Ciudad Real) con una nueva financiación para el estudio del santuario tartésico de Sisapo. La Junta aportará más de 20.000 euros a un proyecto cofinanciado por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) y el Ayuntamiento, con un presupuesto total superior a 35.000 euros. La viceconsejera de Cultura y Deportes, Carmen Teresa Olmedo, visitó el enclave el 22 de octubre de 2025 para conocer de primera mano una intervención amparada por la orden regional de investigación del patrimonio arqueológico y paleontológico.

El objetivo es proseguir la excavación, documentar todas las fases de ocupación y asegurar la conservación de las estructuras del santuario, una pieza clave para comprender la presencia tartésica en el interior peninsular y los inicios de la iberización temprana en la Meseta.

Financiación y socios

El proyecto se desarrolla con la aportación principal de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, que supera los 20.000 euros, y la cofinanciación de la UNED y el Ayuntamiento de Almodóvar del Campo hasta rebasar los 35.000 euros globales. Se enmarca en la convocatoria autonómica de apoyo a la investigación arqueológica y paleontológica, destinada a promover actuaciones con impacto científico y de conservación.

Durante la visita, Olmedo subrayó el valor estratégico del enclave: «El santuario tartésico de Sisapo representa una evidencia de la penetración urbana en el interior peninsular y del inicio del proceso de iberización temprana». La responsable avanzó que la campaña de 2025 consolidará el papel de Castilla-La Mancha en el mapa tartésico mediante nuevas intervenciones y trabajos de consolidación.

Un santuario bajo una panadería romana

La Bienvenida se identifica con la antigua Sisapo y acumula investigaciones desde 1980. A partir de 1995 se integró en el Plan de Excavaciones Sistemáticas de Castilla-La Mancha, con una trayectoria que ha generado una amplia producción científica y ha ampliado el conocimiento del suroeste de la Meseta entre el siglo VIII a.C. y el VI d.C.

El proyecto actual concentra esfuerzos en el área 4, donde en 2000 se localizó el denominado edificio orientalizante, interpretado como santuario tartésico. Se asienta en una plataforma elevada junto al sector meridional del kardo maximus de la ciudad antigua. La excavación ha puesto de relieve una estratigrafía compleja, con superposición de ocupaciones romanas y tartésicas.

Entre 2016 y 2023 se completó la excavación de varios sectores y se definieron dos momentos arquitectónicos principales: un edificio romano altoimperial identificado como panadería urbana (pistrinum) y, bajo él, el santuario tartésico. Este último conserva muros perimetrales de mampostería de basalto y cuarcita de gran envergadura y presenta una planta rectangular o trapezoidal de unos 175 metros cuadrados.

Cronología y rituales tartésicos

Las fases tartésicas más significativas se fechan entre finales del siglo VII a.C. y mediados del VI a.C., con respaldo de dataciones radiocarbónicas. En ese horizonte se han documentado altares de arcilla, entre ellos un altar taurodérmico —de forma de piel de toro— con paralelos en santuarios tartésicos y fenicios. También se han identificado estructuras rituales selladas, pavimentos preparados, poyetes y fosas con desechos de carácter ceremonial.

La configuración del espacio y su equipamiento apuntan a una funcionalidad cultual sostenida en el tiempo, con fases de renovación y reconfiguración asociadas a cambios en las prácticas y quizá en los agentes que gestionaban el lugar de culto.

Cultura material y contactos

El conjunto recuperado incluye cerámica a mano y a torno. Destacan las copas de paredes finas vinculadas al consumo ritual del vino, la cerámica pintada de los tipos Guadalquivir II, Medellín y Cruz del Negro, y fragmentos de cerámica protocorintia. La presencia de ánforas fenicias (tipo T 10.1.2.1) sugiere importaciones y circuitos de intercambio a media y larga distancia.

Entre los materiales singulares figuran betilos de basalto, vasos a chardon, astrágalos modificados y conchas marinas empleadas en pavimentos con función apotropaica. Este repertorio remite a un lenguaje ritual híbrido, con influencias tartésicas y fenicias, coherente con la posición de Sisapo en redes mediterráneas.

Minería y sentido del enclave

La excavación ha proporcionado evidencias de actividad minero-metalúrgica en el entorno del santuario: mazos de minero, galena argentífera, cinabrio, crisoles, escorias de cobre y plomo y un bloque de litargirio, subproducto de la copelación para la extracción de plata. Este paquete de indicios refuerza la hipótesis de que Sisapo fue fundada por Tarteso para explotar los recursos de Sierra Morena central y los distritos de Alcudia y Almadén, integrándolos en los circuitos comerciales mediterráneos.

La coexistencia de un espacio de culto y evidencias de transformación metalúrgica sugiere un paisaje sacro vinculado a la gestión de recursos y al control de flujos de bienes, rasgo recurrente en enclaves tartésicos con proyección económica.

Próximas actuaciones en 2025

La nueva fase de trabajo prevé profundizar en la excavación del santuario, completar la lectura de sus etapas constructivas y de uso, y aplicar medidas de conservación sobre los elementos más sensibles. La documentación integral de la secuencia estratigráfica permitirá afinar la cronología y clarificar las relaciones entre el complejo religioso y las estructuras romanas superpuestas.

Con esta intervención, la Junta busca capitalizar cuatro décadas de investigación en La Bienvenida y dar continuidad a una línea de trabajo integrada desde 1995 en el Plan de Excavaciones Sistemáticas. El propósito, en palabras de Olmedo, es «consolidar el papel de Castilla-La Mancha en la geografía tartésica» con una propuesta que combina investigación, protección y difusión del patrimonio.

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