El Gobierno regional impulsa la robótica social para personas dependientes con la UCLM

El Gobierno de Castilla-La Mancha y la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) han firmado en el campus de Ciudad Real un convenio para poner en marcha el que la Junta define como el primer proyecto de robótica social aplicado a la dependencia en la región. La iniciativa abre la puerta a ensayos controlados en centros públicos con dos robots —Temi y Nao— orientados a reforzar la comunicación, la autonomía y el bienestar emocional de personas mayores y en situación de dependencia.

El acuerdo fue suscrito por la consejera de Bienestar Social, Bárbara García Torijano, y el rector de la UCLM, José Julián Garde López-Brea, en un acto en el que también participó la delegada de la Junta en Ciudad Real, Blanca Fernández. «La innovación tecnológica debe estar al servicio de las personas», afirmó la consejera, que subrayó que la robótica «no sustituye» el cuidado humano, sino que lo complementa.

Con este paso, el Ejecutivo regional activa un programa experimental de «Tecnología aplicada a los cuidados» que se ejecutará entre 2025 y 2026. La financiación asciende a 140.320 euros con cargo al Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (Next Generation EU) y prevé pruebas piloto para medir el impacto real de estas herramientas en la vida diaria de usuarios y profesionales.

Piloto en centros públicos

La Junta y la UCLM desplegarán los ensayos en varios centros públicos de Castilla-La Mancha. Los equipos técnicos de los servicios sociales y grupos de investigación de la universidad trabajarán de forma conjunta para evaluar indicadores de autonomía personal, capacidad de comunicación y estimulación cognitiva en entornos reales.

El proyecto contempla la adaptación específica de los robots Temi y Nao a las necesidades de las personas dependientes. Temi, concebido como robot de asistencia móvil, facilitará la videollamada y la comunicación a distancia con familiares o profesionales de referencia. Nao, humanoide de pequeño formato, se empleará como guía en ejercicios físicos y cognitivos estructurados.

El objetivo es obtener evidencias prácticas que permitan ajustar protocolos, perfiles de uso y requisitos de accesibilidad antes de una eventual extensión del servicio. «Vamos a poder sacar conclusiones para reforzar y mejorar nuestro sistema de dependencia», señaló García Torijano durante la presentación.

Financiación y calendario

Las pruebas se desarrollarán a lo largo de 2025 y 2026, con un diseño escalonado para medir progresos y corregir incidencias. La inversión de 140.320 euros cubre la adaptación de los equipos, el desarrollo de contenidos y la asistencia técnica necesaria para su integración segura en los centros.

La UCLM aportará su conocimiento en ingeniería, interacción persona-robot y evaluación de tecnologías asistenciales. La Consejería de Bienestar Social coordinará la selección de los centros participantes, el seguimiento con los equipos profesionales y la validación de resultados en términos de utilidad, aceptabilidad y mejora de la calidad de vida.

Estrategia regional de innovación

Este convenio se enmarca en la estrategia de innovación tecnológica aplicada a los cuidados del Gobierno regional, que en 2025 alcanza una inversión global superior a 1,2 millones. Entre las líneas ya activas figuran la teleasistencia avanzada, la red de productos de apoyo y el Congreso Tecnodependencia, celebrado este año en Alcázar de San Juan y de carácter bianual, con próxima edición en 2027.

La consejera destacó que el nuevo piloto de robótica se suma a iniciativas previas como el Plan de Autonomía Digital, gracias al cual todos los centros de la red pública de mayores o de personas con discapacidad disponen de dispositivos específicos para terapias rehabilitadoras, estimulación cognitiva, aprendizaje y comunicación. Según los datos del Ejecutivo, más de 130.000 usuarios se han beneficiado de esta dotación.

El enfoque de «cuidados inteligentes» que impulsa la Junta busca incorporar tecnología útil para combatir la soledad no deseada, favorecer el envejecimiento activo y facilitar que cada persona permanezca en su entorno con seguridad y acompañamiento. «Damos un paso hacia un modelo de cuidados más moderno y conectado con las personas», resumió García Torijano.

El sistema de dependencia en cifras

Castilla-La Mancha atiende actualmente a 79.600 personas en situación de dependencia con más de 112.000 prestaciones activas y una red de 30.500 profesionales, de acuerdo con los datos ofrecidos por la Consejería de Bienestar Social. La responsable del área defendió que el sistema regional es «el mejor gestionado» entre las comunidades autónomas, una valoración que se apoyaría en indicadores de cobertura y tiempos de tramitación, aunque no se detallaron en el acto.

La introducción de robótica social se plantea como herramienta complementaria a ese entramado de cuidados: no sustituye al personal, sino que pretende liberar tiempo para tareas de mayor valor y mejorar la comunicación con usuarios y familias. En paralelo, se evaluará la aceptación por parte de los propios mayores y de los equipos de atención, un aspecto clave para cualquier despliegue posterior.

El proyecto, por tanto, funcionará como banco de pruebas para determinar qué tareas se benefician más de la automatización asistida, qué perfiles de usuario se adaptan mejor y qué condiciones organizativas requieren los centros. El éxito, admiten sus promotores, dependerá tanto de la calidad tecnológica como de su encaje en el día a día de la red pública de servicios sociales.

En caso de resultados positivos, la Junta y la UCLM confían en disponer de una guía de implementación y de un catálogo de usos priorizados que permita extender la experiencia a otros recursos de la región. La evidencia generada durante 2025 y 2026 marcará el ritmo y la escala de cualquier salto a fase operativa.

Con esta apuesta, Castilla-La Mancha intenta consolidarse como referente nacional en la integración de ciencia y tecnología en cuidados de larga duración, apoyándose en alianzas con el sistema universitario y en la financiación europea disponible. El reto es medir con precisión el impacto en autonomía, comunicación y bienestar y, a partir de ahí, ajustar el sistema público para que la innovación se traduzca en mejoras tangibles para las personas en situación de dependencia.

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