El Gobierno de Castilla-La Mancha y la Academia de Gastronomía de Castilla-La Mancha entregarán el 30 de enero en el Palacio de los Duques de Medinaceli (Cogolludo, Guadalajara) los Broches Gastronómicos del Medio Rural. La quinta edición de los Broches Gastronómicos del Medio Rural distingue a restaurantes de pequeños municipios por su aportación a la cocina regional y a la puesta en valor de los productos agroalimentarios de la comunidad.
El anuncio se ha realizado en Toledo durante la presentación oficial del programa. La Consejería de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural sitúa estos reconocimientos como un escaparate del trabajo del campo y de la industria agroalimentaria y como palanca para el turismo y la economía rural.
En el acto han participado el consejero, Julián Martínez Lizán; el presidente y el secretario de la Academia, Jose María San Román y Ángel Ramírez; la directora general de Producción Agroalimentaria y Cooperativas, Elena Escobar; la secretaria general de la Consejería, Elena Pérez Payo; y la viceconsejera de la Política Agraria Común (PAC) y Política Agroambiental, Gracia Canales Duque.
Los productos con sello de calidad
Martínez Lizán recordó el peso de los distintivos de origen y calidad en la región: 25 figuras de calidad vínicas, un liderazgo en el mapa nacional. A ellas se suman referencias emblemáticas como el queso y el cordero manchego, la miel de La Alcarria, el aceite de oliva de calidad, el azafrán de La Mancha, el ajo morado de Las Pedroñeras o la berenjena de Almagro.
En total, Castilla-La Mancha reúne 41 figuras de calidad, un catálogo que respalda a los restaurantes a la hora de transformar el producto en gastronomía y ofrecer garantías al comensal.
Cinco restaurantes premiados
La edición de este año contempla cinco reconocimientos, uno por provincia:
- Los Olivos (Molinicos, Albacete).
- Gastro Palacio de la Serna (Ballesteros de Calatrava, Ciudad Real).
- La Hospedería (El Provencio, Cuenca).
- Corrinche (Alcoroches, Guadalajara).
- Salones Antonio (Lagartera, Toledo).
Con estos galardones, serán 50 restaurantes con un Broche, diez por provincia, los que integren ya el palmarés de la comunidad. El listado actúa como escaparate de buenas prácticas culinarias en el territorio y como itinerario gastronómico en el medio rural.
Una red en el medio rural
La iniciativa busca consolidar una red de establecimientos en zonas escasamente pobladas que difundan la gastronomía regional y atraigan visitantes, contribuyendo al desarrollo local. La Consejería subraya la conexión entre el sector primario —explotaciones agrícolas y ganaderas, pequeños productores— y la hostelería, que transforma esos alimentos en cocina de calidad.
El reconocimiento pretende evidenciar ese vínculo, fortalecer la cadena alimentaria y apoyar a negocios que generan empleo, fijan población y dinamizan la economía de sus comarcas.
Reconocimiento a mujeres hosteleras
Además, se otorgará un distintivo por provincia a mujeres que han legado sus restaurantes a sus descendientes, poniendo foco en su contribución histórica a la gastronomía regional:
- Albacete: María José Moreno Camacho y Encarna Tornero García, del restaurante Pincelín (Almansa).
- Ciudad Real: Santiaga Castro Muñoz, del restaurante Don Octavio (Ciudad Real).
- Cuenca: Raquel Palacios Chocano, del Mesón de Don Quijote (Mota del Cuervo).
- Guadalajara: Pura Lorente, de Casa Pura (Peralejos de las Truchas).
- Toledo: Benita Jiménez Blanco, del restaurante Dáviro (Oropesa).
La Consejería reivindica con este gesto el papel de las profesionales que han sostenido negocios familiares y que, en muchos casos, no han recibido el reconocimiento público acorde a su labor.
Mención a Eurotoques
El programa se completa con un reconocimiento a Eurotoques España por su atención tras la DANA. La organización internacional, que integra a más de 3.500 cocineros y cocineras de 18 países, coordinó de forma desinteresada la asistencia gastronómica en las zonas afectadas, en una acción impulsada por los propios profesionales.
El Gobierno regional agradece esa respuesta solidaria del sector en momentos críticos, un ejemplo —señalan— de compromiso social y colaboración entre cocineros, productores y comunidades locales.
