Ciudad Real despidió el curso 2025-2026 del Balonmano Caserío con una gala multitudinaria en la Plaza de la Constitución, el colofón a un año histórico marcado por su debut en la Liga ASOBAL. El acto, concebido como una fiesta abierta, reunió a plantilla, técnicos, directivos, patrocinadores, aficionados y representantes institucionales, con la presencia del alcalde, Francisco Cañizares.
La imagen de la plaza llena coronó el cierre de una campaña en la que el conjunto ciudadrealeño se midió por primera vez a la élite del balonmano español. «Ha sido una buena campaña», resumió Cañizares, que subrayó el ambiente generado por el proyecto y el enganche del público durante todo el curso.
La gala sirvió para celebrar el estreno en la máxima categoría y para proyectar la continuidad de un club que, además del primer equipo masculino, exhibe músculo en cantera y nuevas secciones. El mensaje fue doble: el equipo ha competido con solvencia y el ecosistema que lo rodea crece.
Gala en la Plaza de la Constitución
La última jornada en Granollers puso el punto y final a la temporada deportiva y la entidad eligió el centro de la ciudad para agradecer el apoyo. Sobre el escenario desfilaron jugadores y técnicos de todas las categorías, mientras la «familia amarilla» celebraba el salto de nivel vivido este año.
El formato, en la calle y con entrada libre, reforzó la idea de club abierto. «Era importante que lo pudiera disfrutar todo Ciudad Real», apuntaron desde la organización, que quiso visibilizar a todas las áreas de trabajo y a los equipos de base, protagonistas también del curso.
Balance del Ayuntamiento
El alcalde felicitó al Caserío por su trayectoria en ASOBAL y destacó el tirón social del proyecto. A su juicio, la ciudad vive «un momento dulce» con el balonmano: el Quijote Arena ha mantenido buenas entradas «en todos los partidos» y, alrededor del pabellón, se han celebrado citas de alto interés como un partido de la Selección española y el reciente Top 8 juvenil con Marianistas.
Cañizares puso el foco en las victorias firmadas en casa ante equipos «que por presupuesto e historia están un paso por delante» y en el papel de la afición como palanca competitiva. También deslizó interés por conocer «las novedades» de cara al próximo curso, en un contexto en el que el club aspira a consolidar su estatus en la élite.
La base, en expansión
Más allá del primer equipo, la entidad cerró un año de crecimiento transversal. El presidente, Julián Amores, habló de «temporada histórica» también en cantera y secciones. La escuela del club celebró por primera vez que dos de sus equipos son campeones de Castilla-La Mancha, mientras la liga intercolegial, iniciada el pasado año, «ya cuenta con nueve colegios y suma 300 niños más«.
El proyecto femenino firmó un tercer puesto en su competición, un hito que la directiva encuadra en una estrategia de ampliación de base y de oferta deportiva. La exhibición pública de todos estos logros durante la gala buscó poner en valor la pirámide formativa y el trabajo de club.
Mirada al próximo curso
Con el aprendizaje del estreno en ASOBAL y el respaldo social reforzado, el Caserío se prepara para su segundo año en la categoría. La prioridad pasa por sostener la inercia competitiva del primer equipo y afianzar el crecimiento de la estructura: cantera, programas escolares y presencia femenina.
El mensaje que dejó la noche fue nítido: el Caserío ha sabido dar el salto sin que «le pese» la categoría y ha construido alrededor del Quijote Arena un punto de encuentro deportivo y ciudadano. La plaza llena certificó que el proyecto engancha; la directiva, que tiene recorrido; y el Ayuntamiento, que seguirá atento a los próximos pasos.
