La Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) y la Fundación Repsol han presentado en Ciudad Real la Cátedra de Transición Ecológica UCLM–Fundación Repsol, con la que ambas instituciones buscan acelerar la investigación, la transferencia de conocimiento y la formación vinculadas a la economía circular y baja en carbono. El lanzamiento se enmarca en la jornada “Valorización de residuos y biomasa: conectando investigación, industria y competitividad”.
El acto de apertura reunió al alcalde de Ciudad Real, Francisco Cañizares; al rector de la UCLM, Julián Garde; al presidente de Repsol, Antonio Brufau; y a la consejera de Desarrollo Sostenible, Mercedes Gómez. Con un enfoque práctico, la iniciativa se centra en valorización de residuos y biomasa como palancas para la descarbonización industrial y el refuerzo de la competitividad.
Núcleo de la noticia: la nueva cátedra pretende consolidar la colaboración público-privada entre la universidad y la empresa para abordar retos tecnológicos y de mercado asociados a la transición energética, conectando laboratorios, tejido productivo y administraciones en un mismo itinerario de innovación.
Impulso a la transición ecológica
En su intervención, Cañizares subrayó el valor de alinear la investigación universitaria con la demanda industrial para “resolver uno de los problemas que tenemos en la sociedad” y convertirlo “también en una oportunidad”. El regidor destacó que el tratamiento y la segunda vida de los residuos están ligados al modelo con el que la ciudad y la región quieren afrontar el futuro inmediato.
La cátedra nace con la vocación de generar proyectos aplicados, transferencia tecnológica y programas formativos especializados. La prioridad: tecnologías que aceleren la descarbonización y favorezcan nuevos modelos de producción y consumo, desde procesos de reutilización y reciclaje avanzados hasta usos energéticos de la biomasa con criterios de trazabilidad y eficiencia.
El diseño del programa busca, además, integrar al sector empresarial en fases tempranas de la investigación para reducir la brecha entre laboratorio y mercado, y aumentar el retorno social e industrial del conocimiento generado en la universidad.
Residuos y biomasa en el foco
La jornada constituyó un espacio de trabajo entre responsables institucionales, equipos académicos y compañías para analizar oportunidades y barreras en la gestión avanzada de residuos y en el aprovechamiento de la biomasa. Entre los ejes: impacto en la descarbonización industrial, circularidad de materiales y efectos sobre la competitividad.
El presidente de Repsol, Antonio Brufau, resaltó la dimensión estratégica de las soluciones bajas en carbono y el papel del conocimiento como vector de cambio: “necesitamos una industria eficiente basada en el conocimiento y en la innovación”. La agenda técnica se orienta a procesos escalables, con métricas de eficiencia y criterios de sostenibilidad.
Los organizadores apuntaron que el intercambio entre investigadores y empresas permite identificar cuellos de botella regulatorios y tecnológicos, y priorizar líneas con impacto real en cadena de valor, desde la recolección y clasificación hasta el uso como materia prima o vector energético.
Red académica y empresa
El rector de la UCLM, Julián Garde, calificó la puesta en marcha de la cátedra como un “salto cualitativo” para la universidad y destacó que la institución se incorpora a la red de cátedras universitarias de la Fundación Repsol, integrada —según subrayó— por ocho universidades. La adhesión refuerza la cooperación interuniversitaria y el acceso a proyectos compartidos.
La presencia de la Consejería de Desarrollo Sostenible subraya la dimensión regional de la iniciativa y su encaje en políticas públicas de transición ecológica. El objetivo es alinear prioridades académicas, industriales y administrativas para escalar soluciones con impacto económico y ambiental medible.
En conjunto, la Cátedra de Transición Ecológica UCLM–Fundación Repsol se concibe como una plataforma estable para conectar investigación, industria y competitividad en torno a los residuos y la biomasa, y como un instrumento para atraer talento, impulsar nuevas capacidades y fomentar un tejido productivo más resiliente y bajo en emisiones.
