El Museo del Quijote de Ciudad Real clausuró este viernes el XVI Curso Artístico Infantil de Pintura López-Villaseñor con un acto de entrega de diplomas al que asistieron el alcalde, Francisco Cañizares, y el concejal de Cultura, Pedro Lozano. La iniciativa, de carácter estival, se consolida como una propuesta para fomentar la creatividad y el uso educativo del tiempo libre entre menores.
Participaron quince alumnos, organizados por grupos de edad desde Primaria hasta Educación Secundaria. Bajo la dirección del profesor Jesús Álvarez, trabajaron con pintura acrílica y se centraron en la mezcla de colores a partir de los primarios, además de desarrollar composiciones de paisajes, figuras y bodegones.
Un taller para desconectar
El concejal de Cultura agradeció el compromiso del docente y la confianza de las familias en una oferta que, subrayó, ofrece a los niños un ocio enriquecedor durante las vacaciones. «Desconecten un poco de las pantallas y reflexionen a través de la pintura», afirmó Lozano.
El aprendizaje se planteó más allá del resultado final de un cuadro. El curso introdujo de forma práctica conceptos de mezcla cromática, percepción visual y nociones vinculadas a la ciencia, con el color como herramienta para comprender y representar la realidad cercana.
Metodología y resultados
La propuesta de Álvarez se apoyó en ejercicios progresivos: formulación de gamas a partir de los colores primarios y aplicación con acrílico para abordar diferentes géneros. Cada grupo trabajó a su ritmo según la edad, con pautas comunes y correcciones individualizadas.
El profesor destacó la acogida que mantiene el curso año tras año. «Se espera cada verano este curso y, desde luego, no perdemos la ilusión. El primero que lo espera soy yo», resumió, satisfecho con el nivel alcanzado por los alumnos.
Los trabajos finales mostraron el dominio de esquemas básicos de composición —línea de horizonte en paisajes, proporción en figura y relación luz-sombra en bodegón— y una paleta más amplia obtenida a partir de mezclas elementales.
Clausura y continuidad
La ceremonia de diplomas, en la que participaron familias y responsables municipales junto al equipo docente, puso el broche a una edición que refuerza el componente formativo y social del taller. El Museo del Quijote actuó como entorno de referencia para acercar el arte a los más pequeños, en un marco que favorece el contacto directo con la cultura.
Con el cierre de esta edición, el Curso Infantil de Pintura López-Villaseñor suma dieciséis años de trayectoria, manteniendo una oferta estable que combina técnica, creatividad y hábitos saludables de ocio. La organización remarca que el interés recurrente de las familias y la respuesta de los niños sostienen la continuidad del programa cada verano.
