La Plaza Mayor de Ciudad Real se convirtió este sábado en un museo al aire libre del motor. Más de 50 vehículos clásicos, algunos rozando el siglo de vida, tomaron el centro histórico en la primera edición del I Rally de otoño interclubes, una cita con sabor a gasolina y memoria que rinde tributo a Antonio Vich, técnico municipal clave en la arquitectura de la ciudad.
La exposición, que por la mañana ocupó el Parque Gasset, se trasladó por la tarde a la Plaza Mayor, donde el público pudo recorrer un centenar de años de historia del automóvil en apenas unos pasos. Hubo representación de todas las décadas y unidades llegadas de distintas comunidades autónomas.
El evento, organizado por la Asociación Cultural para la Defensa del Vehículo Clásico y el Real Automóvil Club Al Andalus de Jaén, contó con la recepción institucional del alcalde, Francisco Cañizares, y del concejal de Movilidad y Seguridad, Miguel Hervás. Cañizares entregó a la familia de Vich un recuerdo con motivo del homenaje y agradeció la respuesta de los aficionados: «Habéis dejado una imagen preciosa en la Plaza Mayor». El Rally continuará el domingo con una nueva ruta por diversos municipios de la provincia.
Homenaje a Antonio Vich
La jornada tuvo un marcado tono de recuerdo para Antonio Vich, aparejador municipal y responsable de la obra del edificio que hoy alberga el Ayuntamiento. En su legado, además de la huella arquitectónica, destaca su implicación en la conservación del patrimonio móvil de la ciudad.
Su figura estuvo simbólicamente presente entre los participantes con «Zapatones», el camión de bomberos de 1925 propiedad del Consistorio. La pieza, recuperada y mantenida bajo su impulso, acaparó miradas por su porte y su valor histórico, y se convirtió en uno de los iconos de la exhibición.
El reconocimiento institucional incluyó la entrega de un obsequio a los familiares, gesto con el que el Ayuntamiento subrayó el vínculo de Vich con el patrimonio local y su defensa de la conservación de bienes de interés municipal.
Un siglo a pie de plaza
La muestra de este sábado permitió ver, en un mismo espacio, carrocerías y mecánicas que sintetizan la evolución del automóvil durante el último siglo. Desde unidades de preguerra a modelos populares de mediados del XX, hasta deportivos y turismos de los 70 y 80, la selección trazó una línea temporal con piezas singulares y restauraciones meticulosas.
La procedencia de los vehículos, de diversas comunidades autónomas, dio al encuentro un carácter interclubes y amplió el abanico de marcas, estilos y estados de conservación. La variedad se notó en soluciones técnicas, diseños y accesorios, testigos de cambios en seguridad, confort y prestaciones.
La Plaza Mayor, por su escala y tránsito, funcionó como escaparate natural para un público diverso, desde aficionados a la historia del motor hasta curiosos atraídos por el impacto visual de la concentración.
Del Parque Gasset a la ruta dominical
La actividad arrancó por la mañana en el Parque Gasset, donde los participantes tomaron contacto y prepararon la concentración antes del traslado al corazón de la ciudad. El tramo expositivo en la Plaza Mayor sirvió de punto de encuentro entre propietarios y visitantes, con explicaciones técnicas y anécdotas de restauración.
La organización, a cargo de la Asociación Cultural para la Defensa del Vehículo Clásico y del Real Automóvil Club Al Andalus de Jaén, encuadró la cita como una jornada de divulgación y convivencia entre clubes. Para la segunda jornada se prevé una ruta por distintas localidades de la provincia, con paradas programadas y circulación en grupo.
La combinación de exposición estática y salida por carretera busca mantener vivos los vehículos y acercarlos al territorio, dos principios que justifican el formato de rally interclubes y que, en esta primera edición, han encontrado acogida en el centro de Ciudad Real.
