La Romería de Alarcos cerró su última jornada con concentración masiva de fieles en el cerro, función religiosa, procesión en torno a la ermita y un relevo solemne en la Hermandad. El acto central fue el traspaso del cetro entre el Hermano Mayor saliente, Miguel Ángel Sevillano, y el entrante, Álvaro Monsalve, en presencia del alcalde de Ciudad Real, Francisco Cañizares, y una amplia representación institucional.
El Ayuntamiento subraya un repunte de participación. Según la Concejalía de Festejos, en la jornada principal acudieron alrededor de 8.000 personas, un dato que consolida la tendencia al alza y empuja a las partes implicadas a reforzar la coordinación para futuras ediciones.
Último día con gran afluencia
Tras una noche de vela en el cerro, numerosos romeros acompañaron por la mañana la misa y la posterior procesión alrededor del templo. La imagen de la Virgen de Alarcos recorrió el perímetro de la ermita arropada por fieles y peñas, en un ambiente de devoción y orden que marcó el cierre de los actos.
Autoridades locales y representantes de distintas entidades se sumaron a la comitiva. La presencia institucional evidenció el peso de la cita en el calendario festivo de Ciudad Real y su entorno, con especial implicación de servicios municipales y voluntariado en los dispositivos de apoyo.
Relevo en la Hermandad
El momento más simbólico fue el cambio de cetro en la Hermandad, que pasó de Sevillano a Monsalve. El relevo garantiza la continuidad de la organización y la planificación de los cultos y de la propia romería, tareas que se extienden más allá del fin de semana grande.
Desde la dirección de la Hermandad, Frasi López celebró la respuesta vecinal: «Ha sido una romería muy bonita, con muchísima gente. Estamos recuperando lo que era antes, una buena romería para las pedanías y para Ciudad Real». El énfasis, apuntan, está en mantener la identidad y ampliar la participación sin perder el carácter popular.
Más manos, más participación
La Concejalía de Festejos destacó la suma de esfuerzos con asociaciones y peñas, que multiplican la oferta de actividades y refuerzan la logística. «La romería sigue creciendo año tras año en participación y en colaboración», señaló Mar Sánchez, que agradeció el trabajo previo: «Para que la gente disfrute hay muchos días antes de preparación».
El área municipal avanza que ya trabaja con la Hermandad en la próxima edición. El objetivo es sostener el crecimiento y mejorar la coordinación para dar cabida a todas las entidades que desean incorporarse. «Estamos pensando en Alarcos 2027 para que sigamos haciendo crecer esta romería», apuntó Sánchez.
El balance del cierre deja una fotografía de continuidad y empuje. La suma de vigilancia nocturna, cultos, procesión y relevo interno encadenó tradición y organización, con un refuerzo notable de público procedente tanto de la capital y sus pedanías como de otras localidades de la provincia.
Con el cerro como epicentro, la Virgen de Alarcos volvió a convocar a miles de personas en un dispositivo que, según los organizadores, se afianza con cada edición. La combinación de devoción, presencia institucional y músculo asociativo sostiene el crecimiento de una cita que el municipio ya proyecta a medio plazo.
