La Trinchera arranca como programa de asesoramiento empresarial del IMPEFE con 10 proyectos inscritos

El Instituto Municipal de Promoción Económica, Formación y Empleo (IMPEFE) ha puesto en marcha “La Trinchera”, un nuevo programa de asesoramiento dirigido a empresas en activo y a emprendedores en fase de validación. El servicio, ya operativo en el edificio empresarial del barrio del Pilar de Ciudad Real, abrió sus puertas este lunes con diez proyectos inscritos y vocación de convertirse en un punto de apoyo estable para la creación y consolidación de negocio.

La iniciativa combina diagnóstico individual, acompañamiento experto y acceso a un espacio común de trabajo. El objetivo es detectar de forma temprana necesidades y carencias —desde el encaje de la idea al modelo comercial— y orientar los siguientes pasos con criterios realistas de mercado.

Diagnóstico individual y espacio

El programa arranca con una evaluación caso por caso para priorizar problemas y recursos. Según la concejal de Promoción Económica, Yolanda Torres, se trata de un dispositivo que complementa otras líneas activas en la ciudad y que “afina en lo que cada empresa o promotor necesita en cada momento”.

Además del asesoramiento, los participantes cuentan con la sala de coworking del edificio empresarial, concebida como punto de arranque para tareas operativas y reuniones. Disponer de un lugar físico desde el primer día pretende acelerar la puesta en marcha y favorecer la colaboración entre proyectos.

Acompañamiento de seis meses

La Trinchera plantea un itinerario de seis meses de acompañamiento que integra mentorías, formación específica y charlas con especialistas. La guía de trabajo se concentra en tres frentes: estrategia, operación y marketing. “Casi todas las compañías se atascan en alguno de esos apartados; el trabajo aquí es ayudar a salir de ese embudo sin promesas vacías”, resume Juancar Sánchez, director de la oficina del emprendedor del IMPEFE.

El enfoque es práctico: determinar prioridades, ajustar objetivos y establecer métricas de seguimiento. La metodología prioriza decisiones viables —desde la definición de propuesta de valor hasta la organización de procesos o la captación de clientes— y evita itinerarios estándar que no encajen con la fase real del proyecto.

Primeros proyectos en marcha

Entre los inscritos figura el del joven Santiago López, centrado en crear un departamento de exportación externalizado para pymes. Considera el programa una palanca doble: “sirve para hacer contactos y, además, para contar con un espacio desde el que operar”. La posibilidad de instalarse de inmediato le permite testar servicios y estructurar su oferta.

Los responsables del IMPEFE subrayan que el acompañamiento no busca solo validar ideas, sino fortalecer empresas que ya facturan pero necesitan impulsar ventas, ordenar su operativa o replantear su estrategia. La mezcla de perfiles —negocios en marcha y proyectos emergentes— está pensada para cruzar experiencias y acelerar aprendizajes.

Con las primeras mentorías ya en agenda, La Trinchera aspira a consolidarse como un recurso cercano para el tejido local. El programa está abierto a nuevas incorporaciones y prevé ir ajustando su oferta formativa en función de los retos detectados en las sesiones. La premisa de partida es clara: identificar el cuello de botella, intervenir con precisión y medir el avance en ciclos cortos.

Desde el IMPEFE insisten en una idea fuerza: acompañar con realismo y sin dejar a nadie atrás. Sobre esa base, La Trinchera reúne diagnóstico, mentoría y espacio compartido para traducir la iniciativa empresarial en resultados medibles en el corto y medio plazo.

Deja un comentario