La Delegación de Igualdad en Ciudad Real abrió este 15 de diciembre un curso de formación dirigido a profesionales del Instituto de la Mujer que trabajan en la red pública de atención. El programa, impulsado por la responsable provincial, Manoli Nieto-Márquez, busca reforzar las competencias técnicas y metodológicas del personal que opera en los centros de la mujer, en los recursos de acogida y en los dispositivos de atención integral a víctimas de violencia sexual.
El objetivo central es consolidar un modelo común de intervención y aplicar Planes de Atención Individualizados (PAI), ajustados a las necesidades y derechos de cada víctima. La intervención se sustenta en los principios de “atención sin daño”, enfoque feminista y enfoque de derechos humanos, con el fin de homogeneizar respuestas en toda la red de recursos especializados.
Plan de atención individual
La formación incide en prácticas orientadas a evitar la revictimización y a reforzar la autonomía de las mujeres mediante procesos de escucha activa y acompañamiento integral. El itinerario contempla apoyos psicológicos, jurídicos y sociales, con la vista puesta en la recuperación plena. «Es fundamental que las acciones en la red pública se centren en la no revictimización, en la autonomía y en la integridad física», subrayó Nieto-Márquez en la apertura.
El PAI se concibe como una herramienta viva que recoge el diagnóstico de necesidades, la definición de objetivos por fases y la articulación de recursos disponibles. La metodología insistirá en evaluar riesgos, priorizar la seguridad y documentar cada intervención para garantizar trazabilidad y continuidad en la atención.
Objetivos de la formación
La jornada formativa aborda metas específicas que buscan consolidar un enfoque compartido en la red. Entre ellas, unificar criterios, lenguaje y pautas profesionales en la atención individual a víctimas de violencia machista, de modo que la respuesta institucional sea coherente y predecible en cualquier punto del sistema.
También se trabajará el análisis de obligaciones institucionales y de los marcos jurídicos y de política pública que amparan la intervención, así como la incorporación transversal del enfoque de derechos humanos y de género en cada fase del proceso. Otro bloque se centra en reforzar la capacidad de las profesionales para aplicar herramientas específicas y diseñar itinerarios personalizados de atención integral, desde la derivación y coordinación hasta el cierre del caso.
Coordinación y mejora del modelo
El programa otorga un peso destacado a la coordinación interinstitucional, clave para ordenar respuestas entre servicios sociales, sanitarios, judiciales y dispositivos especializados. La propuesta anima a establecer canales ágiles de comunicación, clarificar roles y fijar procedimientos comunes de derivación y seguimiento.
Además, la formación incorpora espacios de reflexión colectiva sobre la práctica profesional en la red de recursos. Se trabajarán casos prácticos y experiencias compartidas en un taller de análisis y en un debate final orientado a formular propuestas de mejora del modelo actual. La sistematización de aprendizajes y la evaluación de lo que funciona y lo que no se plantea como un eje para elevar la calidad de la atención.
Equipo docente
La acción formativa corre a cargo de un equipo con amplia trayectoria conjunta: Bárbara Tardón Recio, María Naredo Molero y Jesús Pérez Viejo. Son profesionales especializados en la atención a mujeres, niños y niñas víctimas y/o supervivientes de violencias de género y sexual, con más de dos décadas de trabajo colaborativo en este ámbito.
Su participación apunta a consolidar estándares exigentes en intervención y a ofrecer herramientas transferibles a la práctica cotidiana de los centros. El refuerzo de capacidades y la convergencia de enfoques, según la Delegación de Igualdad, pretende traducirse en respuestas más rápidas, coordinadas y centradas en los derechos de las víctimas en toda la provincia.
