La Escuela de Protección Ciudadana de Castilla-La Mancha ha desarrollado este 22 de noviembre un curso de reciclaje para personal de primera respuesta con conocimientos previos en reanimación cardiopulmonar (RCP) y uso de desfibrilador automático (DEA). La sesión, enmarcada en la formación continua en medicina de urgencias, buscó actualizar protocolos y asegurar intervenciones iniciales eficaces ante una parada cardiorrespiratoria en el ámbito extrahospitalario.
En el arranque de la jornada estuvo presente el director general de Protección Ciudadana, Emilio Puig. La actividad reunió a 21 integrantes de los grupos de emergencia, procedentes de distintos servicios de la región, con prácticas centradas en reconocimiento precoz de la parada, gestión de la escena y aplicación coordinada de maniobras de soporte vital básico.
Reciclaje en RCP y DEA
El programa pivotó sobre tres bloques: detección y confirmación de la parada cardiorrespiratoria, cadena de supervivencia y rol del primer interviniente; aseguramiento de la vía aérea y compresiones de calidad; y utilización segura y precoz del DEA. Se trabajaron secuencias con un interviniente y en binomio, distribuyendo funciones de líder y acompañante para optimizar tiempos y reducir errores.
Los asistentes realizaron ejercicios prácticos sobre apertura de vía aérea, ventilación y manejo de dispositivos básicos, además de simulacros de descarga con desfibrilador. También se entrenó el manejo combinado de la vía aérea con el DEA tanto en escenarios con un único actuante como con dos, priorizando la continuidad de las compresiones y la mínima interrupción antes y después de la descarga.
Quiénes han participado
La formación reunió perfiles de respuesta inmediata y coordinación. Acudieron agentes de Policía Local de Almagro, Miguelturra, Puertollano y Tomelloso (Ciudad Real), así como de Alameda de la Sagra y Madridejos (Toledo). En el bloque de bomberos participaron efectivos de los Consorcios Provinciales de Extinción de Incendios de Albacete, Cuenca y Toledo, junto a personal del parque municipal del Ayuntamiento de la capital regional.
Las agrupaciones de voluntarios de Protección Civil estuvieron representadas por equipos de Alcázar de San Juan y Ciudad Real (provincia de Ciudad Real), Huete (Cuenca) y Alovera, Cabanillas del Campo y Yeles (Guadalajara). Completaron el grupo dos técnicos del Servicio de Atención y Coordinación de Urgencias y Emergencias 1-1-2 de Castilla-La Mancha, pieza clave en la activación y apoyo a la intervención in situ.
Prácticas orientadas a la primera intervención
El enfoque fue eminentemente práctico, con resolución de casos y simulación de escenarios de alta probabilidad en la calle, domicilios o espacios de pública concurrencia. Se insistió en la rápida identificación de la ausencia de respiración normal, la llamada al 1-1-2 y el inicio inmediato de compresiones torácicas, así como en la colocación correcta de parches del DEA y el cumplimiento de las recomendaciones de seguridad durante el análisis del ritmo y la descarga.
La capacitación buscó reforzar destrezas y criterios de actuación comunes entre cuerpos con funciones distintas pero complementarias. El objetivo declarado de la organización es que la primera asistencia —desde policías locales y bomberos hasta voluntariado de Protección Civil— se realice con protocolos homogéneos y «garantía para el paciente», especialmente en los minutos críticos previos a la llegada de recursos sanitarios avanzados.
Cuatro ediciones anuales
Esta ha sido la tercera edición del año de un plan que contempla cuatro convocatorias anuales para facilitar la actualización escalonada de plantillas repartidas por la comunidad autónoma. La previsión es que, mediante estas rotaciones, un número creciente de integrantes de los grupos de emergencia mantenga al día sus habilidades en RCP y desfibrilación, en línea con las guías vigentes y con el despliegue de desfibriladores en espacios públicos.
La Escuela de Protección Ciudadana, dependiente de la Consejería de Hacienda, Administraciones Públicas y Transformación Digital, enmarca estas acciones en su itinerario de mejora continua. La combinación de teoría breve, práctica intensiva y escenarios con uno y dos intervinientes pretende acortar la brecha entre la formación y la realidad operativa, donde cada segundo cuenta.
