Ciudad Real convirtió este 19 de octubre el Día Mundial del Cáncer de Mama en una llamada a reforzar la prevención, la investigación y el apoyo integral a las pacientes. Dos actos simultáneos en la Plaza Mayor y la Plaza del Pilar, impulsados por AMUMA y la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) y arropados por el Ayuntamiento, pusieron el foco en las secuelas físicas y emocionales de la enfermedad y en las lagunas asistenciales que aún persisten.
Las entidades reclamaron ampliar el cribado, mejorar la atención a las secuelas y garantizar recursos estables para la investigación y el acompañamiento. Sobre la mesa, demandas concretas: estudiar el acceso al programa de detección precoz desde los 40 años, agilizar y asegurar la reconstrucción mamaria en la provincia y atender el cáncer de mama metastásico con más financiación y seguimiento.
Dos actos, un mismo mensaje
AMUMA reunió a decenas de personas en la Plaza Mayor para la lectura de su manifiesto, un acto al que se sumó la concejal de Educación, María José Escobedo. A escasos metros, en la Plaza del Pilar, la concejal de Servicios Sociales, Aurora Galisteo, acompañó a la AECC en un homenaje a las pacientes y a sus familias. El objetivo fue común: dar voz a quienes conviven con la enfermedad y subrayar que el fin del tratamiento no siempre cierra el proceso.
Las representantes municipales destacaron el papel de las asociaciones en el acompañamiento emocional, psicológico y social, un trabajo que, dijeron, complementa la labor sanitaria. Escobedo incidió en que el diagnóstico deja cicatrices visibles e invisibles y valoró la atención «cercana y continuada» que prestan colectivos como AMUMA.
AMUMA pide ampliar el cribado
La presidenta de AMUMA, Sonia Marchán, habló desde su doble condición de representante y paciente. Lo hizo con una frase rotunda: «El cáncer de mama de rosa no tiene absolutamente nada». Enumeró dificultades que se arrastran durante y después de los tratamientos: dolor, fatiga, linfedema, pérdida de autoestima, incertidumbre laboral y miedo a la recaída.
En su manifiesto, la asociación concretó sus prioridades para la provincia:
- Estudiar la ampliación del cribado a mujeres de 40 a 44 años para reforzar la detección precoz.
- Mejorar el acceso a la reconstrucción mamaria en tiempo y forma.
- Reforzar la atención a las secuelas físicas, emocionales y sociales tras los tratamientos.
- Garantizar recursos para investigar el cáncer de mama metastásico.
Marchán subrayó que el alta oncológica no borra los efectos de la enfermedad. «Sobrevivir es importantísimo, pero vivir bien también lo es», reclamó, al tiempo que pidió mayor reconocimiento institucional y financiación estable para las asociaciones, cuyo trabajo sostiene el día a día de muchas pacientes.
Colaboración municipal y prevención
Galisteo definió el trabajo de la AECC en Ciudad Real como sinónimo de calidad y calidez, y recordó que el impacto del diagnóstico alcanza al conjunto de la familia. La responsable de Servicios Sociales reafirmó la colaboración del Ayuntamiento con la entidad e informó de un convenio para difundir programas de salud y prevención a través de Ciudad Real Televisión.
Además, destacó la campaña impulsada con el Colegio Oficial de Farmacéuticos dentro de la Mesa Municipal de Salud, pensada para acercar información y recursos a toda la ciudadanía, incluidas las pedanías. La estrategia busca que la prevención y el apoyo lleguen a quien los necesita, viva donde viva.
La AECC incide en la investigación
El gerente provincial de la AECC, Miguel Ángel Galán, agradeció el respaldo institucional y de las entidades que se sumaron a la jornada. Recordó que cada paciente transita la enfermedad de forma distinta y que el acompañamiento debe ir más allá de la consulta. Valoró la mejora de la supervivencia, aunque advirtió de que aún es necesario impulsar la investigación y fortalecer el apoyo social.
«El mensaje es de acompañamiento a todas las pacientes, para que sepan que no están solas», resumió Galán, al reclamar la implicación de toda la sociedad.
Las convocatorias de la Plaza Mayor y la Plaza del Pilar sirvieron para hacer visibles las necesidades de quienes afrontan un cáncer de mama y para reiterar que la respuesta exige un círculo completo: prevención efectiva, investigación sostenida, atención sanitaria de calidad y apoyo continuado. En ese engranaje, el trabajo de las asociaciones se mantiene como pieza esencial para que ninguna paciente ni su familia recorra el proceso en soledad.
