La Biblioteca Pública del Estado en Ciudad Real activa, con motivo del Día de las Bibliotecas (24 de octubre), una campaña solidaria que convierte los retrasos en una oportunidad de ayuda. Bajo el lema «Libros que alimentan: sin sanciones y colaborando», la institución permitirá sustituir las sanciones por demora en la devolución de documentos por donaciones de alimentos no perecederos en colaboración con el Banco de Alimentos de Ciudad Real. La iniciativa entra en vigor con la festividad del 24 de octubre y se mantendrá activa como colaboración continua.
El funcionamiento es sencillo: quienes devuelvan libros u otros materiales con retraso podrán evitar la sanción si depositan alimentos en las cajas dispuestas en los mostradores de atención al público. «Podrán salvar las sanciones», resumió la directora, Maria Isabel López, al presentar la medida. Las aportaciones se realizan en la propia biblioteca y deben ser productos no perecederos.
La dirección subraya que el proyecto, dependiente del Gobierno de Castilla-La Mancha, persigue un doble objetivo: impulsar la solidaridad y fomentar la conexión entre la cultura y el apoyo mutuo. El plan refuerza el papel social de los servicios públicos y su cooperación con entidades sin ánimo de lucro, según explicó López.
Donación a cambio de sanciones
La campaña se centra en las sanciones por devolución tardía: la biblioteca habilita cajas en los distintos mostradores para recoger alimentos que, a su entrega, permiten condonar la penalización correspondiente. La fórmula facilita que un trámite administrativo tenga impacto directo en la red de ayuda provincial.
La propia denominación de la campaña —»Libros que alimentan: sin sanciones y colaborando»— resume el propósito: convertir el incumplimiento de plazos en una vía efectiva de apoyo a familias con necesidades básicas. El procedimiento no altera el sistema de préstamos, pero abre una alternativa socialmente útil a la sanción por retraso.
La Biblioteca Pública del Estado en Ciudad Real ha situado la recogida en puntos visibles de atención al público, lo que facilita la entrega y garantiza el traslado ordenado al Banco de Alimentos. Así, cada devolución tardía puede traducirse en una aportación tangible a la despensa solidaria de la provincia.
Colaboración con el Banco de Alimentos
El presidente del Banco de Alimentos en Ciudad Real, Juan José Serrano, ha agradecido a la dirección de la biblioteca «esta extraordinaria iniciativa», destacando su «implicación y sensibilidad hacia los más débiles». Según señaló, la participación de las personas usuarias permitirá que «muchas familias puedan acceder a productos básicos» que aseguren una alimentación adecuada.
La cooperación se plantea sin límite temporal. La campaña no tiene fecha de cierre y aspira a reunir la mayor cantidad posible de alimentos, con el foco en quienes más lo necesitan en la provincia. Este horizonte abierto evita que la ayuda quede circunscrita a una jornada conmemorativa y apuesta por sostener el flujo de donaciones.
El vínculo entre biblioteca y Banco de Alimentos se apoya en la capilaridad de un servicio público que concentra a diario actividad cultural y tráfico de préstamos. La suma de pequeñas entregas —asociadas a retrasos puntuales— puede tener un efecto acumulativo relevante en la cadena de suministro solidaria, sostienen sus promotores.
Con esta campaña, la Biblioteca Pública del Estado en Ciudad Real sitúa el Día de las Bibliotecas como palanca de acción social continuada y ofrece un mecanismo ágil para canalizar la colaboración ciudadana desde un espacio de lectura y encuentro.
