Ciudad Real celebra el centenario del plano-censo de 1925 con una exposición en el Antiguo Casino que invita a repensar la ciudad desde su memoria urbana. La muestra, titulada «Ciudad Real hace cien años. El plano-censo de Sofí Heredia y Ruiz Arche», reúne materiales que permiten seguir la huella de la capital desde comienzos del siglo XX hasta hoy.
La inauguración congregó a numeroso público y contó con la presencia del alcalde, Francisco Cañizares, la concejala de Turismo, Cristina Galán, el comisario de la exposición, Juan Carlos Buitrago, y el museólogo y editor José Luis Sobrino. «Este plano centenario nos invita a mirar nuestra ciudad con orgullo, reconociendo lo que fuimos y lo que aún podemos ser», señaló Cañizares en una intervención breve.
La conmemoración pone el foco en un documento singular elaborado en 1925 por el inspector de policía Martín Sofí Heredia con el apoyo del delineante Andrés Ruiz Arche. No fue concebido como obra artística, sino como un instrumento de orden público: un plano que cruzaba calles, inmuebles y habitantes para dibujar la vida cotidiana de la época. La exposición se completa con un ciclo de conferencias a lo largo de octubre.
Un plano-censo con propósito policial
El comisario de la muestra, Juan Carlos Buitrago, subraya el carácter operativo del trabajo original. Sofí Heredia llegó a Ciudad Real con experiencia adquirida en Barcelona tras la Semana Trágica y volcó en este documento una metodología exhaustiva: «registró con precisión cada vivienda, cada negocio y cada vecino», explicó.
El plano-censo no solo resulta valioso por lo que consigna, sino también por sus ausencias deliberadas. Los espacios en blanco —áreas sin identificación nominal— servían de referencia para el control del orden público, un detalle que revela la lógica policial del documento y que hoy permite leer la ciudad de hace un siglo desde un ángulo poco habitual.
Ese enfoque convierte el plano en una fuente urbana de primer orden. Aúna trazado viario, usos, densidad y servicios, y permite situar barrios, plazas y ejes que vertebraron la expansión posterior. Al mismo tiempo, ayuda a detectar rupturas y permanencias entre la Ciudad Real de 1925 y la actual.
Recorrido por el patrimonio local
La exposición se estructura en tres grandes paneles temáticos que cruzan memoria y territorio. Se muestran edificios desaparecidos, patrimonio eclesiástico y civil, y elementos que han resistido al paso del tiempo. La selección está pensada para que el visitante identifique lo que perdura y lo que se perdió en un siglo de transformaciones.
Buitrago insiste en esa idea de continuidad y responsabilidad: distinguir lo que permanece ayuda a dimensionar el valor del legado común. La muestra, de lectura ágil, incorpora descripciones y reproducciones del plano-censo que facilitan la comparación con el callejero actual sin caer en la nostalgia.
El itinerario rehúye el exceso de cartelas y apuesta por piezas que aportan datos concretos: localización original de inmuebles, usos, periodos de reforma o sustitución y vínculos con la vida social de la época. Esta narrativa permite entender por qué ciertas trazas se conservaron y otras se diluyeron con la modernización.
Declaraciones y contexto institucional
Para el Ayuntamiento, el centenario trasciende la mirada histórica. Cañizares defendió que iniciativas como esta refuerzan el vínculo de los ciudadrealeños con su entorno. «No se trata de mirar atrás con tristeza, sino de aprender de los errores y sentir orgullo por lo que se ha conservado y construido», afirmó.
Desde Turismo, Cristina Galán definió el recorrido como «un viaje en el tiempo para valorar lo que tenemos». Recordó que el documento es una joya tanto visual como administrativa, porque permite redescubrir dónde estaban los edificios, los servicios y las calles de entonces y relacionarlo con la trama actual.
El enfoque institucional incide en una idea compartida por el equipo comisarial: el patrimonio que subsiste no es una reliquia, sino una herencia dinámica que exige protección y actualización. A partir de esa premisa, la muestra propone contemplar el plano de 1925 como un «espejo» útil para decidir qué conservar y cómo integrar las piezas históricas en la ciudad que se proyecta.
Un ciclo de tres conferencias
La conmemoración se completa con un programa de charlas en el Antiguo Casino, todas a las 19.30 horas. El miércoles 15 de octubre, el historiador Isidro Sánchez ofrecerá «Hace cien años. Un sugerente paseo por Ciudad Real», una aproximación panorámica a la ciudad de 1925.
El miércoles 22 tomará el relevo el arquitecto Diego Peris con «Cien años de permanencias y cambios en Ciudad Real», centrada en la lectura morfológica y funcional del tejido urbano. Cerrará el ciclo, el miércoles 29, el propio Juan Carlos Buitrago con «Herramientas para conocer la ciudad de hace un siglo», una sesión orientada a fuentes y métodos.
Con este calendario, el Ayuntamiento busca ampliar la mirada sobre el plano-censo y su utilidad como fuente para historiadores, arquitectos y ciudadanía interesada. El centenario funciona así como palanca para revisar la evolución urbana y fortalecer la cultura de conservación.
La propuesta, concebida para un público amplio, aspira a un doble efecto: divulgar un documento excepcional y activar una conversación cívica en torno a la ciudad que se habita. Un siglo después de su elaboración, el plano de Sofí Heredia y Ruiz Arche regresa al centro del debate local como herramienta para comprender el pasado inmediato y guiar, con datos, las decisiones del futuro.
