Ciudad Real pone en marcha talleres ambientales del proyecto CRATER en centros escolares

Ciudad Real ha activado esta semana un paquete de talleres ambientales en colegios de la ciudad, enmarcados en el proyecto CRATER, para reforzar la educación ecológica desde Primaria. El programa se despliega en distintos centros educativos y se desarrollará hasta el 28 de noviembre, con actividades adaptadas por edades y centradas en biodiversidad urbana y cambio climático.

La iniciativa forma parte del plan municipal de renaturalización y resiliencia, respaldado por la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico y financiado por la Unión Europea – NextGenerationEU. Se trata de un proyecto con financiación europea a través de la Fundación Biodiversidad en el marco del PRTR, que busca acercar la adaptación climática a las aulas y conectar esa formación con la ampliación de la infraestructura verde en la ciudad.

Programa y calendario

Los talleres incorporan dos líneas educativas. «Biodiversidad urbana» se dirige al alumnado de 2º ciclo de Primaria y «Mi patio adaptado al cambio climático» al de 3º ciclo. En total contempla 21 sesiones formativas con dinámicas prácticas, uso de recursos audiovisuales, mediciones de temperatura y materiales didácticos específicos, además de actividades cooperativas.

La programación se imparte durante el horario lectivo, con contenidos ajustados al currículo y a la realidad del entorno próximo de cada centro. La propuesta combina observación directa, experimentos sencillos y ejercicios para interpretar datos básicos de microclima escolar.

Durante una visita al Colegio Santa Tomás de Villanueva, el concejal de Servicios a la ciudad, Gregorio Oraá, subrayó el enfoque práctico de las actividades: «Es fundamental que entiendan cómo les afecta el cambio climático y qué papel tienen en el cuidado de su entorno».

Objetivos pedagógicos

Los talleres buscan consolidar hábitos responsables y una visión crítica sobre el uso del espacio público y la gestión de residuos, agua y sombra en patios escolares. Se prioriza el aprendizaje por descubrimiento y la elaboración de pequeñas propuestas de mejora en el centro.

El módulo de biodiversidad profundiza en fauna y flora urbana, su función ecológica y su relación con el bienestar. El bloque de patios resilientes aborda soluciones de adaptación, como aumento de sombras, cubiertas vegetales o suelos permeables, con ejercicios de simulación de temperatura y confort.

El propósito es que el alumnado relacione lo que observa en su colegio con la ciudad en su conjunto y con los beneficios de los espacios verdes sobre salud y calidad del aire.

Compromiso con la infraestructura verde

El Ayuntamiento enmarca la acción educativa en su estrategia de inversión en verde urbano. Según Oraá, la ciudad prevé alcanzar a finales de 2025 las 34.000 unidades de arbolado y consolidar una superficie verde por encima de los estándares recomendados por la OMS. «La educación ambiental refuerza esas actuaciones y ayuda a que se valoren y protejan», apuntó.

El consistorio defiende que esta doble vía —obras y sensibilización— mejora la resiliencia frente a olas de calor y sequías, y favorece la conectividad ecológica entre barrios y zonas periurbanas.

La medición de temperaturas en los talleres se plantea como un primer contacto del alumnado con la evidencia de la isla de calor urbana y con medidas de mitigación aplicables en patios y calles.

Participación ciudadana

El proyecto mantiene abiertas encuestas en su web sobre los beneficios del arbolado y sobre posibles soluciones de renaturalización y mejora de la biodiversidad urbana. El objetivo es incorporar percepciones y prioridades vecinales a la toma de decisiones.

La participación se considera parte del proceso de diseño de la infraestructura verde, desde la selección de especies hasta la localización de nuevas sombras o recorridos frescos. «La opinión de la ciudadanía es clave para avanzar hacia una ciudad más verde y preparada», señaló el edil.

Además de los sondeos, el programa prevé divulgar resultados de las actividades en centros escolares para sumar diagnóstico local y propuestas ejecutables a corto plazo.

Qué es el proyecto CRATER

Ciudad Real Activa: Territorio, Ecosistemas y Resiliencia (CRATER) es la hoja de ruta municipal para transformar la ciudad en un modelo de sostenibilidad y adaptación climática. Se financia mediante la línea «Entornos urbanos» de la Fundación Biodiversidad, dentro del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia.

El plan impulsa renaturalización urbana y restauración de ecosistemas con criterios de conectividad y servicios ecosistémicos. Entre sus ejes, la creación de corredores verdes, incremento de sombra y permeabilidad del suelo, y la integración de soluciones basadas en la naturaleza en equipamientos y calles.

La meta es tejer una red de infraestructura verde que enlace barrios con áreas naturales y geológicas de alto valor ecológico del entorno de Ciudad Real, reduciendo vulnerabilidades y mejorando el bienestar. La educación ambiental que ahora se despliega en los centros es una palanca para anclar esos cambios a largo plazo.

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