El Gobierno de Castilla-La Mancha ha aprobado una cesión directa de 500.000 € para rehabilitar bienes culturales de titularidad eclesiástica. La medida, acordada en la última reunión del Consejo, se articula a través de la Comisión Mixta con la Iglesia Católica, que define cada año las actuaciones prioritarias. La portavoz del Ejecutivo, Esther Padilla, destacó que la intervención refuerza la conservación del patrimonio histórico de la región.
El paquete se desglosa en cinco proyectos, uno por provincia, con un reparto idéntico de 100.000 € por actuación. Las obras incluyen trabajos en cubiertas, paramentos y elementos pictóricos en templos y conjuntos históricos, seleccionados por su estado de conservación y su valor patrimonial. “Se trata de estudiar, defender y conservar nuestro patrimonio”, subrayó Padilla, quien insistió en mantener “el esplendor” de estos inmuebles.
Las intervenciones han sido pactadas en la Comisión Mixta con la Iglesia Católica, un órgano de cooperación que, según la Junta, se reúne con periodicidad anual desde 2021 para fijar propuestas y calendarios de ejecución. La colaboración institucional se ha ido reforzando en los últimos años, con programas centrados en necesidades técnicas concretas y actuaciones de impacto local.
Financiación y reparto
El plan de 2025 concentra la financiación en restauraciones de conservación preventiva y consolidación estructural. El objetivo es atajar patologías en cubiertas y muros y recuperar bienes muebles asociados, cuando resulte necesario, dentro de actuaciones puntuales y de corto plazo.
El esquema prevé cinco expedientes, uno por provincia, con 100.000 € por proyecto. La homogeneidad en el importe busca simplificar la tramitación y asegurar un reparto territorial equilibrado, manteniendo criterios técnicos de selección en función del estado de los inmuebles.
Las obras se realizarán en coordinación con las diócesis y con supervisión técnica para garantizar la compatibilidad con la protección patrimonial. La Junta subraya que las soluciones priorizan la reversibilidad y el respeto a materiales originales.
Proyectos seleccionados en 2025
Las actuaciones aprobadas se concentran en catedrales, parroquias y un antiguo convento con afecciones significativas en cubiertas, fábricas y elementos decorativos. El abanico abarca desde la restauración de un ábside y pinturas a la consolidación de un muro histórico.
Actuaciones por provincia
- Albacete: restauración del ábside y de las pinturas de la sacristía de la Catedral de San Juan Bautista, en la capital.
- Ciudad Real: intervención en la Iglesia Parroquial de San Sebastián Mártir, en Montiel.
- Cuenca: reimpermeabilización de la cubierta y rehabilitación del interior de la Iglesia Parroquial de Santa María Magdalena, en Poyatos.
- Guadalajara: actuación en la cubierta de la nave central y capilla posterior de la Iglesia Parroquial de Almonacid de Zorita.
- Toledo: consolidación y rehabilitación del muro exterior oeste del antiguo convento de Nuestra Señora de la Asunción y San José, en Escalona.
Según la Portavocía, estas intervenciones responden a informes de necesidad que recomiendan actuar con urgencia para evitar la progresión de daños por humedad y cargas estructurales. La tipología de obra prioriza técnicas compatibles con la fábrica original y tratamientos específicos en bienes pictóricos.
Balance de la colaboración
Desde el inicio de estos acuerdos se ha actuado en 28 inmuebles con un presupuesto cercano a 3,6 millones de euros. La Junta defiende que el impacto trasciende el ámbito religioso y beneficia al conjunto de la sociedad por su valor cultural, turístico y educativo.
Padilla enmarcó el plan en la política de conservación del patrimonio regional. “Ayudamos a mantener vivo nuestro patrimonio histórico y cultural”, señaló, con la vista puesta en la continuidad de la colaboración anual con la Iglesia para fijar nuevas propuestas.
Los trabajos se licitarán y ejecutarán conforme a los plazos y procedimientos habituales, con seguimiento técnico y coordinación con las autoridades eclesiásticas. El objetivo es preservar inmuebles singulares y asegurar su uso y visita en condiciones de seguridad y conservación, manteniendo el carácter histórico de cada conjunto.
