Castilla-La Mancha impulsa su primera competición autonómica de balonmano pensada para la práctica inclusiva. La Junta presentó en Ciudad Real la I Liga Incarlopsa de Balonmano Inclusivo, un proyecto que busca que las personas con discapacidad vivan el deporte como protagonistas y no solo como espectadoras.
El acto reunió a la Federación de Balonmano de Castilla-La Mancha, la empresa patrocinadora, responsables de clubes, el Ayuntamiento de Ciudad Real, la Diputación Provincial y entidades sociales. El mensaje fue nítido: convertir las canchas en un espacio real de participación, visibilidad y derechos.
“Hoy no se habla de inclusión, se practica”, subrayó el delegado de Educación, Cultura y Deportes en la provincia, José Caro, al presentar la iniciativa, concebida como una liga estable y con vocación de continuidad.
Una liga para incluir
La nueva competición nace con la intención de integrar a deportistas con discapacidad en una estructura reglada, en la disciplina del balonmano y bajo el paraguas federativo. El objetivo, según la Junta, es que el deporte sea una vía efectiva de igualdad, autoestima, autonomía y convivencia.
Caro defendió que un balón, una pista y un equipo pueden cambiar cómo una persona se mira a sí misma y cómo la ve su entorno. La liga pretende, precisamente, generar esas oportunidades. La apuesta se enmarca en la estrategia regional para hacer del deporte una herramienta inclusiva, con enfoque comunitario y de largo recorrido.
El responsable provincial resaltó que se trata de un paso en firme para que la inclusión deje de ser un eslogan y se traduzca en estructura, calendario y juego compartido. La práctica, y no solo la sensibilización, es la clave del proyecto.
Alianza público-privada
La iniciativa se sustenta en la colaboración de actores diversos. La Federación de Balonmano de Castilla-La Mancha, presidida por Jesús Rodríguez Madridejos, ha asumido el liderazgo deportivo del programa. Caro agradeció el “paso valiente” de abrir camino en el ámbito federado y de hacerlo con vocación de replicabilidad.
El patrocinio de Incarlopsa fue señalado como otro pilar del proyecto. Para la Junta, cuando una empresa une su marca a una liga de estas características, asume una responsabilidad social que trasciende la visibilidad comercial y ayuda a consolidar un modelo.
Junto a estos actores, se integran clubes, administraciones locales y provinciales y organizaciones sociales que aportan conocimiento, recursos y acompañamiento. Para el delegado, esta red es “un ejemplo de cómo se construye comunidad” a partir del deporte.
Apoyo de la Junta
El Gobierno autonómico remarcó su respaldo institucional. Caro sostuvo que la Junta cree “firmemente” en el deporte como herramienta de igualdad y se compromete a acompañar la liga en su despliegue. El propósito es garantizar su arraigo y evolución en próximas ediciones.
El delegado insistió en que la clave será cuidar el camino abierto para asegurar “continuidad y futuro”. La administración regional ofrece su apoyo para consolidar el calendario, extender la participación y reforzar la coordinación entre federación, clubes y entidades sociales.
La puesta de largo en Ciudad Real marca el inicio de una temporada que pretende normalizar la presencia de deportistas con discapacidad en las pistas. El balonmano inclusivo suma así una estructura propia y reconocible en Castilla-La Mancha, con el objetivo de que la experiencia se traduzca en más juego, más referentes y más derechos en la práctica deportiva.
