El Gobierno de Castilla-La Mancha ha plantado cara a la propuesta para la PAC 2028-2034. En el Foro Agro Santander celebrado en Alcázar de San Juan (Ciudad Real), el consejero de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, Julián Martínez Lizán, rechazó los recortes y los cambios de gobernanza avanzados por Bruselas y advirtió de su impacto en el campo y el medio rural.
La Junta se opone a los recortes, a la creación de un fondo único que empuje a la renacionalización de la PAC y a la eliminación del segundo pilar, clave —subrayó— para la modernización de explotaciones, la incorporación de jóvenes, el regadío, el desarrollo rural y la agroindustria. También defendió mantener la obligatoriedad de la Intervención Sectorial Vitivinícola, pieza central en una región con fuerte peso del viñedo.
Rechazo a los recortes y al fondo único
Martínez Lizán encuadró su posición en el debate abierto por la Comisión Europea sobre el nuevo Marco Financiero Plurianual. La propuesta, dijo, “es muy preocupante”. Señaló que ya habían “encendido las alarmas” antes de conocerse en detalle el planteamiento presentado por la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen.
El consejero apuntó a dos frentes. Por un lado, el ajuste presupuestario previsto: se baraja reducir entre un 15% y un 20% el gasto agrícola, pese a que, según remarcó, el presupuesto global de la UE para el periodo ascendería a dos billones de euros. Por otro, el diseño institucional: la creación de un fondo único y la gobernanza basada en “fondos de competitividad” para orientar el dinero a la agroindustria, fórmula que a su juicio fragiliza la política común y complica su función de cohesión.
Gobernanza y seguridad alimentaria
El responsable regional advirtió de las consecuencias de avanzar en esa dirección. Si la PAC sale adelante tal y como está planteada, “se pondrá en peligro la seguridad alimentaria de Europa”, afirmó. Reclamó “blindar” las partidas destinadas al sector para evitar que queden expuestas a prioridades coyunturales ajenas al objetivo agrario.
Sobre el estado de las conversaciones, sostuvo que “hay margen para la negociación” y aludió a los últimos movimientos de la Comisión, incluida una carta remitida la pasada semana al Parlamento Europeo que, a su juicio, “intenta confundir” el debate.
Negociación y presión política
Castilla-La Mancha, dijo, lleva meses trasladando su posición y seguirá haciéndolo. “Nuestro compromiso es acompañar al sector y defender una postura unida con el Ministerio, las comunidades autónomas, las organizaciones profesionales agrarias y las cooperativas”, aseguró. El objetivo, según explicó, es garantizar la rentabilidad de las explotaciones y el arraigo de población en el medio rural.
El consejero reivindicó además el papel de la región en anteriores negociaciones: “Castilla-La Mancha va a seguir liderando la defensa del campo”, como —recordó— ya hizo en la PAC vigente, en la que se obtuvieron más fondos que en el periodo previo, y durante las protestas del año pasado para reducir burocracia y ganar flexibilidad.
Qué pide el Ejecutivo regional
- Una PAC sin recortes y con financiación estable.
- Mantener el segundo pilar para modernización, jóvenes, regadíos, desarrollo rural y apoyo a la agroindustria.
- Garantizar el relevo generacional y la figura del agricultor activo.
- Refuerzo de las cláusulas espejo frente a la competencia desleal en la cadena de suministro.
- Que siga siendo obligatoria la intervención en el vino y las ayudas a agroindustria y cooperativas.
- Blindar los fondos Leader como herramienta contra la despoblación.
- Impulsar los sumideros de carbono como oportunidad económica y ambiental.
Ejecución de la PAC vigente
Martínez Lizán defendió la gestión actual de la Junta, que calificó de “ejemplar” por agilidad, transparencia y seguridad jurídica. Según desgranó, en el periodo en curso se han alcanzado los mejores niveles de ejecución y apoyo al campo, con más de 700 millones de euros anuales en pagos directos. “Pagamos el primer día posible, adelantamos el 70% de las ayudas y anticipamos también las ayudas ganaderas”, explicó.
Con esa política de anticipos, añadió, “no dejamos el dinero en los bancos; lo ponemos en circulación en el territorio”, una práctica que, sostuvo, aporta liquidez a explotaciones agrícolas y ganaderas y da oxígeno financiero a cooperativas y pymes de la cadena agroalimentaria.
Mientras continúan las conversaciones en Bruselas, el Ejecutivo autonómico mantiene su hoja de ruta: presión política, coordinación con el sector y defensa de una PAC que, a su juicio, sostenga la competitividad, la cohesión territorial y la resiliencia de la cadena alimentaria en Castilla-La Mancha y en el conjunto de la UE.
