Ciudad Real ha aprovechado FITUR 2026, celebrada del 21 al 25 de enero en IFEMA (Madrid), para reforzar su posicionamiento como destino de turismo sostenible con una oferta que combina devoción, gastronomía y patrimonio cultural y natural. La capital manchega se presenta con un paquete integral de experiencias, de la Semana Santa de Ciudad Real a los sabores locales, como carta de atracción para el visitante nacional e internacional.
La delegación municipal, encabezada por el alcalde, Francisco Cañizares, ha defendido la continuidad de una estrategia sostenida. «Hay que seguir con el fomento y el desarrollo del sector turístico y del tejido social», señaló, subrayando el objetivo de consolidar un destino «acogedor, cercano y auténtico» donde el viajero se sienta integrado.
El foco se articula en dos ejes: la proyección del patrimonio religioso y cultural de la Semana Santa —declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional— y el impulso de la gastronomía como elemento central de la experiencia. Esta hoja de ruta se completa con medidas de sostenibilidad y digitalización, y con datos de mercado que confirman el tirón del destino: según cifras públicas del INE, entre enero y noviembre de 2025 se registraron 114.695 pernoctaciones de turismo rural en la provincia, un alza del 46,5% respecto al mismo periodo de 2024.
Semana Santa, motor cultural
La dimensión cultural de la Semana Santa centró una parte sustancial de la presentación. Este 2026 se cumplen 20 años del reconocimiento como Fiesta de Interés Turístico Nacional, efeméride que el consistorio celebrará a lo largo del año. El relato se apoya en el recorrido por el casco histórico, con más de 24 pasos procesionales y la participación de miles de cofrades, que convierten las calles y plazas en un escenario de patrimonio vivo.
La ciudad ha acudido a la feria con material promocional y narrativas visuales específicas, además de itinerarios que conectan la historia de las hermandades con los espacios emblemáticos por los que discurren las procesiones. El objetivo es facilitar una experiencia ordenada y de calidad al visitante interesado en el patrimonio religioso y su contexto urbano.
La estrategia busca, además, capitalizar el aniversario como palanca de programación cultural durante todo el año, con propuestas vinculadas a la memoria cofrade y al valor artístico de tallas, templos y enclaves.
Gastronomía y experiencias
El segundo pilar de la oferta es la cocina local, que gana peso como elemento definitorio del destino. Ciudad Real y su entorno provincial han intensificado su presencia en el estand de Castilla-La Mancha con una apuesta clara por el turismo experiencial: vivir la ciudad a través de sus productos, sus recetas y su cultura gastronómica.
La propuesta incluye paquetes y rutas que combinan patrimonio, tradiciones, naturaleza y mesa, con contenidos adaptados tanto al público general como al viajero especializado. El objetivo es convertir la degustación en hilo conductor de la visita, integrando espacios y productores con identidad manchega y una oferta pensada para alargar la estancia y aumentar el gasto medio.
Este enfoque culinario se presenta como un complemento natural a los atractivos culturales, con especial atención a la articulación de calendarios de eventos y a la coordinación con el tejido hostelero y agroalimentario de la provincia.
Sostenibilidad y digitalización
El Ayuntamiento ha reforzado una visión alineada con las tendencias del sector: turismo sostenible, digitalización, autenticidad y conexión con la cultura local. Entre las iniciativas en marcha, enmarcadas en el Plan de Sostenibilidad Turística en Destino (PSTD) y financiadas con fondos NextGenerationEU, destacan la plataforma digital Cicerone, basada en inteligencia artificial para mejorar la experiencia del visitante, y la instalación de toldos en verano en el centro de la ciudad para mitigar el calor.
En el apartado de equipamientos, avanza la remodelación del Convento de las Terreras, que en los próximos meses se transformará en un espacio de enogastroturismo. El proyecto busca diversificar los puntos de interés y generar nuevas circulaciones de público en torno a la cultura del vino y la gastronomía regional.
El calendario de eventos se completa con citas de fuerte arraigo local, como La Pandorga, que a finales de julio rinde homenaje a la Virgen del Prado con una ofrenda de frutas y flores. Esta celebración, de creciente atractivo para el turismo nacional, se incorpora a la narrativa de experiencias auténticas y de cercanía.
Indicadores al alza
La presencia en FITUR llega tras varios meses de evolución positiva en turismo urbano y cultural. Según datos públicos del INE, la provincia sumó 114.695 pernoctaciones de turismo rural entre enero y noviembre de 2025, frente a las 78.285 del mismo periodo de 2024, lo que supone 36.410 estancias más y un avance del 46,5%. La tendencia respalda la estrategia municipal de combinar producto cultural, gastronómico y naturaleza con servicios de calidad.
El objetivo a corto y medio plazo pasa por consolidar esas cifras con propuestas más segmentadas, mejor señalización de itinerarios y una gestión de flujos que preserve el patrimonio y mejore la convivencia con los residentes, principios clave del modelo sostenible que defiende la ciudad.
FITUR, escaparate clave
FITUR es el gran punto de encuentro del turismo internacional y reúne cada año a países, regiones y empresas para impulsar productos, innovación y tendencias. En esta edición, marcada por algunos retos de movilidad derivados de un accidente ferroviario que redujo la asistencia de ciertos representantes, la feria ha mantenido su papel como plataforma de negocio y promoción.
Ciudad Real ha utilizado ese altavoz para presentar una oferta con identidad y foco en la calidad, reforzar alianzas institucionales y empresariales y proyectar su agenda de 2026, con la Semana Santa como emblema, la gastronomía como experiencia, y el PSTD como herramienta para ordenar el crecimiento y mejorar la experiencia del viajero.
