Un informe del Observatorio de Intangibles y Calidad de Vida (OICV) de la Universidad de Castilla-La Mancha, elaborado a partir de 803 entrevistas a personas jubiladas mayores de 60 años de Ciudad Real, sitúa en 8,24 sobre 10 su satisfacción con la vida. El trabajo, presentado en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, analiza el bienestar percibido, el uso de los recursos municipales y la soledad no deseada en este colectivo.
La satisfacción con la vida alcanza 8,24 puntos y el 88,4% de las valoraciones se sitúan en la franja alta. El estudio, titulado «Personas jubiladas mayores de 60 años de Ciudad Real. Recursos municipales, bienestar percibido y soledad», concluye además que la ciudad se percibe como segura y adecuada para envejecer, según los indicadores recogidos.
Bienestar por encima de la media
La calidad de vida media se sitúa en 7,9 puntos, por encima de la referencia nacional (7,1–7,2). La dimensión familiar obtiene la nota más alta, con 8,32 puntos, mientras que la seguridad alcanza 8,05. «Ciudad Real es una ciudad segura», resumió el profesor Domingo Nevado durante la presentación.
El profesor Víctor Raúl Ruiz calificó el resultado como «un notable alto», en línea con otros indicadores del entorno. Entre ellos, destacan la confianza en el vecindario (7,81), la valoración de los espacios verdes (7,69), el transporte y la accesibilidad (7,61) y los servicios sanitarios (7,57).
Uso de recursos municipales
El 78,5% de los encuestados conoce los servicios municipales dirigidos a mayores y el 53,5% los utiliza. El recurso considerado más importante son las actividades de ocio y tiempo libre (58,5%), seguidas a distancia por el transporte urbano (22,3%). Estas cifras apuntan a la demanda de propuestas activas y comunitarias, por delante de prestaciones estrictamente funcionales.
El alcalde, Francisco Cañizares, valoró el diagnóstico como coherente con la percepción ciudadana: «Es una ciudad agradable, se vive bien, es buena para la familia y para los mayores». También subrayó la amplitud de la muestra para un grupo poblacional específico y agradeció la implicación de los participantes.
Soledad no deseada y entorno
La soledad no deseada afecta al 18,3% de los participantes, una incidencia por debajo de la media nacional. El informe asocia este dato con un entorno urbano bien valorado en cohesión vecinal y oferta de espacios públicos, así como con una red de servicios utilizada por más de la mitad del colectivo.
La lectura de los autores vincula la percepción de seguridad y la confianza en el vecindario con mejores puntuaciones globales de bienestar. La combinación de accesibilidad, transporte y espacios verdes aparece como un factor concurrente en la autovaloración positiva de la vida diaria.
Valoraciones por ámbitos (sobre 10)
- Situación familiar: 8,32
- Seguridad: 8,05
- Confianza en el vecindario: 7,81
- Espacios verdes: 7,69
- Transporte y accesibilidad: 7,61
- Servicios sanitarios: 7,57
Actores e implicación institucional
En la presentación participaron el alcalde, Francisco Cañizares, y la concejal de Servicios Sociales, Aurora Galisteo, junto al decano de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, Fernando Callejas, la jefa de servicio, Inmaculada Martínez, y el equipo investigador formado por los profesores Domingo Nevado, Víctor Raúl Ruiz y José Luis Alfaro.
Cañizares destacó el valor de contar con la universidad en la ciudad y el decano definió la iniciativa como un ejemplo de colaboración institucional. La investigación ha sido realizada por encargo del Ayuntamiento y cruza bienestar, recursos y vínculos comunitarios para orientar la política social local.
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Método y alcance
El OICV realizó 803 entrevistas a personas jubiladas de más de 60 años residentes en el municipio. El cuestionario midió satisfacción vital, calidad de vida por ámbitos, conocimiento y uso de servicios municipales y la prevalencia de soledad no deseada.
Las actividades de ocio y tiempo libre despuntan como la prioridad del 58,5% del colectivo encuestado, lo que refuerza el papel de la programación sociocultural en la prevención de la soledad y el refuerzo de la autonomía. El transporte urbano figura como segundo recurso más valorado (22,3%), alineado con la alta puntuación en accesibilidad.
Según los autores, la fotografía resultante apunta a una ciudad percibida como amable y segura por su población jubilada, con márgenes de mejora en la extensión del uso de servicios ya conocidos por la mayoría y en la atención específica a los casos de soledad detectados. La combinación de seguridad, redes vecinales y actividad comunitaria aparece como el núcleo que explica el «notable alto» del bienestar percibido.








