Los vinos de Ciudad Real que están redefiniendo el potencial de los suelos volcánicos

Ciudad Real lleva años produciendo volumen, pero el foco ha empezado a moverse hacia otra palabra: singularidad. Una parte clave está en el Campo de Calatrava, una zona de viñedo con identidad propia dentro de la calidad diferenciada: ficha oficial de la DOP Campo de Calatrava en el Ministerio de Agricultura. Desde ahí se entiende por qué algunas bodegas están afinando estilos, variedades y elaboraciones para competir en otra liga.

Entre las que mejor representan ese giro está Bodegas Naranjo, referente en vinos de Ciudad Real. Su catálogo recorre blancos aromáticos, tintos con crianza y perfiles más técnicos, pero hay una referencia concreta que resume el momento: una botella nacida para demostrar hasta dónde puede llegar un vino volcánico de Ciudad Real cuando se trabaja con precisión.

Ese “golpe en la mesa” se llama Lahar Brut Nature Rosé. Es un espumoso rosado elaborado por el método tradicional con Tempranillo de suelos volcánicos del Campo de Calatrava, y obtuvo el reconocimiento al mejor vino espumoso de Castilla-La Mancha en 2020 en los premios Gran Selección. En su ficha, la bodega lo define como brut nature, 100% Tempranillo, con 12,5% de alcohol y servicio recomendado entre 6 y 8 grados.

Por qué el vino de Ciudad Real se está mirando distinto

La conversación ha cambiado por una combinación de factores: mejora técnica, búsqueda de identidad y un sello de origen que ayuda a ordenar el relato. El Campo de Calatrava tiene una singularidad geológica que la administración ha documentado al registrar la DOP: una zona vinculada a suelos de origen volcánico y altitudes elevadas en buena parte del territorio. Ese contexto, explicado por el Ministerio de Agricultura al anunciar el registro europeo de la DOP, es el que permite entender por qué hoy aparecen vinos más finos, más precisos y, sobre todo, más diferenciables.

La DOP Campo de Calatrava ampara vinos blancos, rosados y tintos, jóvenes o con envejecimiento, y también espumosos de calidad. En esa amplitud encaja el trabajo de Bodegas Naranjo: una propuesta que va del blanco de perfil aromático al tinto con crianza, pasando por elaboraciones que buscan textura, lías, madera y expresividad de parcela.

La huella del suelo volcánico en la copa

Hablar de suelos volcánicos no es una etiqueta estética. En viticultura suele traducirse en drenaje, contrastes térmicos en ciertos parajes y una forma distinta de madurar la uva cuando se combina con altitudes medias y vendimias bien medidas. En el caso del Campo de Calatrava, el relato oficial del registro de la DOP subraya precisamente el origen volcánico del suelo y el marco geográfico que lo acompaña. Eso ayuda a explicar por qué algunas variedades se expresan con tensión y por qué ciertas elaboraciones, como los espumosos, encuentran un espacio natural.

En Bodegas Naranjo, esa idea se convierte en estilo cuando se pone el foco en frescura, aromas y una fruta controlada. En los blancos, la bodega juega con perfiles muy diferentes: desde la ligereza de Airén hasta la complejidad de un Sauvignon Blanc trabajado con lías y barrica.

Qué garantiza una DOP y por qué importa en compra

En un lineal lleno de marcas, la DOP aporta un marco de reglas: zona delimitada, variedades autorizadas y criterios de elaboración. Para el consumidor, significa que el vino está ligado a un origen concreto y a un pliego de condiciones. Para el productor, es una forma de competir desde la identidad y no solo desde el precio. En el caso del Campo de Calatrava, ese marco convive con referencias de IGP en algunos vinos de Bodegas Naranjo, una elección que suele estar ligada al estilo buscado, a la variedad o al encaje exacto en los requisitos de la figura de calidad.

Bodegas Naranjo, tradición local y una línea de vinos de terroir

La bodega trabaja con varias familias de vino. Por un lado, la gama Viña Cuerva se apoya en variedades clásicas de la zona y en una lectura más directa del viñedo. Por otro, Lahar de Calatrava se presenta como una línea de vinos de terroir, con elaboraciones que subrayan parcela, técnica y textura. Entre ambas, aparecen ediciones más especiales que actúan como escaparate.

La cueva y las tinajas como parte del método

En algunos tintos de la bodega, la crianza no se entiende solo como meses de barrica, sino como un proceso con etapas. Viña Cuerva 10 meses barrica se describe como un Tempranillo con 10 meses de envejecimiento en roble y crianza “bajo la paz y el sosiego” de su cueva. Viña Cuerva Reserva eleva el listón: 18 meses en barricas de roble americano y francés, y una selección previa que pasa por tinajas antes de seguir afinando en madera.

La referencia más simbólica en este enfoque es Casa de la Dehesa 125 años, una edición limitada con uva Cencibel (Tempranillo) y un perfil de crianza medido. La bodega explica que se elabora con selección de viñedos viejos, con viñas de más de 50 años en vaso, vendimia manual y 10 meses en roble americano nuevo. En esa ficha aparece otro dato que define el estilo: la fermentación maloláctica se realiza en la nave de tinajas de la bodega, reforzando una manera de criar que combina tradición y control.

Variedades y estilos menos obvios en Ciudad Real

La parte más llamativa del catálogo está en los vinos que se salen del guion habitual de la provincia. Lahar de Calatrava Selección es un blanco afrutado que mezcla 60% Moscatel de Alejandría con 40% Macabeo, y se mueve en un registro pensado para platos complejos de maridar, como cocina especiada o sushi. En su ficha aparece con 13% de alcohol y servicio entre 6 y 8 grados, un rango que favorece su frescura aromática.

El salto técnico más claro, por enfoque de elaboración, está en Lahar de Calatrava Sauvignon Blanc. La bodega lo presenta como un Sauvignon fermentado en barrica, con uva 100% Sauvignon Blanc de una viña en el paraje Pairó. Detalla el trabajo: trasiego a barrica de roble americano antes de terminar la fermentación, maceración sobre lías finas y una crianza aproximada de dos meses y medio para ganar aroma y untuosidad. Es un ejemplo de cómo se puede pasar del blanco fácil al blanco gastronómico sin perder identidad.

En tintos, Lahar de Calatrava Tinto Malbec Syrah añade un argumento poco frecuente: se elabora con 60% Malbec procedente de una de las pocas plantaciones de esa variedad en España, en el paraje La Mozalba, más 40% Syrah de la parcela Las Cruces. En la ficha figura con 13% de alcohol y servicio recomendado entre 10 y 12 grados, una temperatura que favorece el perfil fresco y frutal del coupage.

Guía práctica: qué vino de Bodegas Naranjo elegir según el momento

El catálogo de la bodega es amplio, pero se puede leer con una lógica sencilla: frescura en blancos y espumosos, estructura y afinado en los tintos con crianza, y referencias especiales cuando se busca una experiencia más seria. Esta tabla reúne las claves de las botellas más representativas y lo que conviene mirar antes de comprar.

VinoEstiloUvasElaboración o crianzaServicio
Lahar Brut Nature RoséEspumoso rosado brut nature100% TempranilloMétodo tradicional6 a 8 grados
Lahar de Calatrava SelecciónBlanco afrutado60% Moscatel de Alejandría, 40% MacabeoCoupage de parajes con perfil aromático y cuerpo6 a 8 grados
Lahar de Calatrava Sauvignon BlancBlanco con textura100% Sauvignon BlancFermentado en barrica, lías finas y crianza aproximada de 2,5 meses6 a 8 grados
Viña Cuerva AirénBlanco joven100% AirénViñas antiguas en vaso y fermentación controlada a baja temperatura6 a 8 grados
Viña Cuerva 10 meses barricaTinto crianza100% Tempranillo10 meses en barricas de roble14 a 16 grados
Viña Cuerva ReservaTinto reserva100% Tempranillo18 meses en roble americano y francés14 a 16 grados
Casa de la Dehesa 125 añosEdición limitada100% CencibelSelección de viñas de más de 50 años y 10 meses en roble americano nuevo14 a 16 grados
Lahar de Calatrava Tinto Malbec SyrahTinto joven con coupage60% Malbec, 40% SyrahEnfoque de fruta y frescura de parcela10 a 12 grados

La botella que explica el nuevo momento del Campo de Calatrava

Volviendo al punto de partida, el valor de Lahar Brut Nature Rosé es doble. Por un lado, actúa como vino de entrada para quien quiere descubrir un espumoso distinto, con identidad local y una elaboración exigente. Por otro, funciona como señal de que Ciudad Real no está limitada a un solo estilo. Cuando una bodega de la zona es capaz de colocar un espumoso rosado de Tempranillo en el centro de conversación regional, el mensaje es claro: el viñedo volcánico del Campo de Calatrava tiene recorrido.

El interés no termina en esa etiqueta. La consistencia del proyecto se ve en la gama: Airén de viñas antiguas, blancos de coupage aromático, Sauvignon con lías y barrica, tintos de crianza medidos y una edición limitada apoyada en viñedo viejo. Si se busca entender por qué el vino de Ciudad Real está ganando atención por razones distintas al precio, Bodegas Naranjo ofrece una respuesta completa, botella a botella.

  • Para iniciarse: Viña Cuerva Airén por frescura y sencillez bien hecha.
  • Para cocina especiada: Lahar de Calatrava Selección por su perfil aromático y textura.
  • Para blancos con estructura: Lahar de Calatrava Sauvignon Blanc por lías y barrica.
  • Para tintos equilibrados: Viña Cuerva 10 meses barrica o Viña Cuerva Reserva según intensidad.
  • Para regalar: Casa de la Dehesa 125 años por edición limitada y enfoque de viñedo viejo.
  • Para sorprender: Lahar Brut Nature Rosé por estilo, método y lectura volcánica.

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