Castilla-La Mancha mueve ficha para consolidar un ecosistema de I+D más sólido y conectado con su tejido productivo, con el foco puesto en tecnologías sostenibles. El anuncio se ha producido en Puertollano, durante la I Escuela Mediterránea de Electroquímica, donde el Gobierno regional ha reafirmado su ruta para ganar peso en áreas como el hidrógeno verde y el almacenamiento de energía.
El Ejecutivo trabaja en un nuevo PRINCET y reivindica los avances del ciclo anterior: entre 2021 y 2024 se han ejecutado más de 1.100 millones de euros vinculados al conocimiento y la investigación, por encima de los objetivos previstos, según avanzó el director general de Universidad, Investigación e Innovación, José Antonio Castro.
La última convocatoria autonómica de proyectos, dotada con 10 millones de euros, permitirá reforzar grupos científicos y profundizar en sostenibilidad, energía e innovación tecnológica. La intención es sostener líneas tractoras y acelerar la transferencia hacia la empresa.
Nuevo plan de ciencia
La Consejería de Educación, Cultura y Deportes perfila un nuevo PRINCET que dará continuidad a la estrategia regional de I+D. Aunque no se han detallado aún sus contenidos, el departamento subraya que deberá consolidar un “ecosistema de investigación sólido y conectado” para multiplicar el impacto económico y social.
El balance del periodo 2021-2024 —más de 1.100 millones invertidos en actuaciones ligadas al conocimiento— se exhibe como palanca para elevar la ambición. La Junta recalca su “compromiso firme” con la investigación y la innovación como pilares del desarrollo regional y sitúa a Castilla-La Mancha en condiciones de competir en proyectos internacionales.
La prioridad pasa por áreas con potencial industrial y capacidad de descarbonización: electroquímica, hidrógeno verde y almacenamiento de energía. Ese vector tecnológico, sostienen en el Gobierno, encaja con la base productiva de la comunidad y abre opciones para atraer talento y colaboración empresarial.
Diez millones para proyectos
La reciente resolución de la convocatoria regional de proyectos canaliza 10 millones de euros hacia universidades, centros tecnológicos y grupos de investigación. El objetivo es dar músculo a equipos consolidados, facilitar nuevas líneas y acelerar resultados medibles en el corto y medio plazo.
La inversión se orienta a ámbitos considerados estratégicos: sostenibilidad, eficiencia energética e innovación tecnológica. Además de financiación, la Junta enfatiza el valor de la coordinación: la iniciativa se concibe como un esfuerzo de cooperación entre universidad, centros tecnológicos y empresas para mejorar la transferencia y la competitividad.
En paralelo, el Ejecutivo autonómico confía en que la especialización en tecnologías limpias actúe como tractor de proyectos de mayor escala, con proyección fuera de España y con capacidad de generar cadenas de valor en la región.
Una escuela mediterránea de referencia
La I Escuela Mediterránea de Electroquímica, celebrada en Puertollano, se estrena como foro anual para jóvenes investigadores y profesionales. Está organizada por las divisiones de Electroquímica de la Società Chimica Italiana (SCI), la Société Chimique de France (SCF) y la Real Sociedad Española de Química (RSEQ).
El programa combina formación básica y aplicación industrial. Sus contenidos se estructuran en dos bloques: fundamentos de la electroquímica y electroquímica sostenible, un enfoque que busca alinear ciencia, innovación y necesidades del mercado.
La elección de Puertollano subraya la vocación de conectar conocimiento y actividad productiva. La Junta ve en este tipo de citas un catalizador para tejer alianzas internacionales y acelerar proyectos en transición energética, con retorno en empleo cualificado y competitividad empresarial.
Castilla-La Mancha aspira a capitalizar su posición en tecnologías sostenibles y a consolidar un hub de investigación con impacto directo en la economía regional. El nuevo PRINCET y la convocatoria de proyectos marcan el ritmo de esa agenda.
