Castilla-La Mancha acelera su estrategia en salud mental con un enfoque integral y de largo recorrido. En Valdepeñas, durante unas jornadas sobre Humanización y Salud Mental, la directora general de Humanización y Atención Sociosanitaria, María Teresa Marín, subrayó que la región evalúa este año su Plan de Salud horizonte 2025 y el Plan de Salud Mental, al tiempo que avanza en un nuevo marco de actuación.
El Gobierno autonómico trabaja ya en el Plan de Salud H3.0, concebido para fijar prioridades y necesidades de la población en los próximos años. La presentación coincide con la conmemoración del Día de la Salud Mental, bajo el lema “Compartimos vulnerabilidad, defendamos nuestra salud mental”.
El objetivo inmediato es reforzar la coordinación entre sanidad, educación y servicios sociales y situar la humanización en el núcleo de las políticas públicas. “Para abordar los problemas de salud mental es necesario que estemos unidos”, defendió Marín.
Evaluación de los planes vigentes
La Consejería de Sanidad confirmó que, a lo largo de este año, confluirán las evaluaciones del Plan de Salud de Castilla-La Mancha horizonte 2025 y del Plan de Salud Mental. Ese análisis permitirá medir los avances logrados y los ámbitos que requieren refuerzo, una hoja de ruta clave para orientar recursos y prioridades.
Marín destacó el valor de esta revisión conjunta para “comprobar cuánto hemos mejorado en la región” y alinear las próximas decisiones con la evidencia obtenida. La mirada se centra en resultados asistenciales, atención comunitaria y reducción del estigma.
Nuevo Plan H3.0 y enfoque One Health
El diseño del Plan de Salud H3.0 incorpora la perspectiva One Health: la salud mental como parte de un sistema interconectado entre lo humano, lo ambiental y lo social. La salud mental no puede abordarse de forma aislada, recalcaron desde la Consejería.
En ese marco, se subraya el impacto de factores como el cambio climático, la pobreza, el desempleo o la desigualdad de género en el bienestar psicológico. También se tendrá en cuenta cómo los condicionantes culturales y económicos moldean la vulnerabilidad de cada comunidad.
La propuesta introduce un abordaje multidisciplinar y humano, con diagnóstico temprano, prevención y acompañamiento social, además del tratamiento clínico. Se trata de un enfoque integral, multidisciplinar y con proyección de futuro, sostienen desde la Dirección General.
Lucha contra el estigma y vulnerabilidad
El lema de este año, “Compartimos vulnerabilidad, defendamos nuestra salud mental”, pone el foco en aquello que es común a toda la población. “La vulnerabilidad es lo que nos une a todos los seres humanos”, recordó Marín, al insistir en que las condiciones sociales, económicas y culturales condicionan la exposición y el impacto de los trastornos.
En paralelo, la Consejería plantea acciones para combatir el estigma, facilitar el acceso a recursos y promover la participación comunitaria. Se apela a un trabajo intersectorial que conecte sanidad con educación, bienestar social y empleo para reducir las brechas que agravan los problemas de salud mental.
Infancia y juventud, en el foco
La estrategia reservará una atención específica a la población infantil y juvenil. La experiencia de la pandemia dejó lecciones sobre el efecto del aislamiento, la fragilidad y la soledad no deseada. Se vigilarán de cerca dinámicas como el aumento no justificado del consumo de psicofármacos y se reforzará la educación emocional y el apoyo a las familias.
También se priorizarán intervenciones de prevención y detección temprana en centros educativos y recursos comunitarios, con especial atención a la gestión de la pérdida y al acompañamiento en situaciones de duelo.
Más recursos y atención comunitaria
El Gobierno autonómico se compromete a reforzar los recursos profesionales, potenciar la atención comunitaria y situar los derechos de las personas con trastorno mental en el centro de la respuesta pública. El plan apunta a circuitos de derivación claros, cercanía en la atención y continuidad asistencial.
La humanización será un eje transversal: desde la acogida y la escucha activa hasta la participación del paciente y su entorno en la toma de decisiones. La prioridad pasa por integrar cuidados, reducir barreras y acercar los servicios a donde están las personas.
La hoja de ruta que perfila el Plan H3.0 pretende consolidar los avances del horizonte 2025, corregir desigualdades y anticipar retos emergentes. La meta, según la Dirección General, es construir un sistema de salud mental “más accesible, más humano y con resultados sostenibles en el tiempo”.
